Capitulo #42

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Predecir el futuro era inevitable. Desde luego que la canción había cruzado fronteras y se escuchaba en todas partes. Las personas estaban fascinadas, y yo, tan orgullosa de ti. En una de nuestras pláticas nocturnas me contaste que estabas en proceso de grabar nueva música, lo cual me hacía estar más contenta que nunca.

<<Todos los comienzos, por más duros que parezcan, siempre son buenos>>. RECUÉRDALO.

Por otro lado, mis días en Italia terminaron. Empaqué todo en maletas y en algunas cajas para irme a Miami. La noticia aún no la sabías tú. Sé que me odiarías porque tal vez querías saberlo antes; pero por ciertas circunstancias del tiempo y de agenda fue imposible.

Dejar todo e irme sola, a un país donde solo te tenía a ti. Sí, me daba miedo, estaba aterrada, pero como bien te dije antes, a veces debemos forzarnos a volar. Es parte de la vida, y yo tenía que aprender a vivir un poco más. Estar un poco más separada de casa y romper esa cadena invisible que tenía en mis pies y que solo yo podía observar. Mi familia tenía emociones encontradas, pero trabajaron mucho en disimularlo. Soltarme de la mano y dejarme subir a un avión, donde mi nuevo hogar me esperaba. Era uno de los más grandes sacrificios que mi familia hizo por mí. Dudo que olvide esta parte de mi vida.

Mientras el avión despegaba, miré por la ventana y sentí una mezcla de emoción y tristeza. <<Estoy realmente haciendo esto>>, pensé. Los recuerdos de Italia inundaban mi mente: las calles empedradas, las risas con amigos, los atardeceres en el horizonte. Pero ahora, una nueva aventura comenzaba, y tú eras mi única constante en este mar de incertidumbre.

Estaba parada justo en el recibidor de mi nueva y bonita casa. Mi corazón palpitaba rápido y mis manos temblaban; provocándome batallar para colocar las llaves en la perilla de la puerta.

<<Bienvenida a tu nuevo hogar>> —me repetí.

Al entrar, el eco de mis pasos resonaba en el espacio vacío. Respiré hondo y sentí una mezcla de miedo y esperanza. Caminé lentamente por las habitaciones, imaginando cómo sería llenar cada rincón con recuerdos nuevos. En ese momento, pensé en ti y en cómo sería tenerte aquí, compartiendo este nuevo comienzo.

<<Sé que esto no será fácil>>, me dije a mí misma, <<pero valdrá la pena>>.

Miré por la ventana del salón y vi el sol poniéndose, tiñendo el cielo de un cálido naranja. Era un recordatorio de que, aunque los días pueden ser difíciles, siempre hay belleza al final. Me senté en el suelo, rodeada de cajas, y dejé que las lágrimas de alivio y alegría cayeran libremente.

<<Aquí es donde empieza nuestra próxima aventura>>

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Nils y su razón de su ausencia: adjunto evidencia

No somos y no seremos...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora