Serena
— Te extrañé, cariño.
Correspondí el abrazo de Zack, el cual se sintió... fingido.
Tenía la mirada perdida, lucía enfermo, incluso cansado. Cualquier persona pensaría que regresaría como nuevo pero se veía muy mal.
— ¿Estás bien? — le pregunté sentándonos de nuevo en el sofá.
Acababa de llegar. Se perdió la primera semana de clases y me invitó a su casa, consideré no asistir ya que estaba pensando en hablar con él. Consideré decirle la verdad y disculparme ya que la culpa aveces me atacaba.
En ocasiones, me disociaba pensando en lo que hacía. Estaba muy mal y no tenía justificación alguna, Zack no se merecía eso.
— Si... yo solo — pasó sus manos por su cabello — Necesitaba verte, tenemos mucho de que hablar — dijo lo último con seriedad. Desconocía su aspecto y el ambiente se tornó incómodo.
— Claro, dime — hablé tratando de disimular el miedo en mi voz — Espera, ¿Estás bien? — cuestione al ver sus manos temblar. Me atreví a entrelazar sus manos con las mías y él miro la unión de estas.
— Si. Si. Todo está bien— Respondió rápidamente y continuó — Ya falta poco para la graduación y... firmamos un contrato entonces... — metió su mano dentro del bolsillo de su pantalón sacando una caja pequeña — ¿Te casarías conmigo?
Fruncí el ceño.
Sentía que eso era un sueño.
¿Ese era el momento que había esperado toda mi vida?
De niña soñaba con casarme y la propuesta, pero nunca imaginé que sería de esa forma. Después de no ver por un mes a Zack, en la sala de su casa, con su perro dormido a menos de un metro.
Sentí una punzada en el pecho. Se sentía incorrecto. Como si eso no tuviera que suceder de esa manera. Zack me miraba expectante mientras yo tenía un debate interno, ¿No se supone que debía ser especial? Ya habíamos hablado de matrimonio, ya estaba casi confirmado, pero la pedida.
Me dio tristeza y sentí lástima por mi misma al presenciar aquello. Mordí mi labio dudosa, claramente tendría que casarme con él, pero yo no quería que la propuesta fuera de esa manera, así que actúe por impulso.
— ¿Lo dices en serio? — pregunté con incredulidad.
Asintió — Claro, cariño. Te amo.
— ¿Y por qué ahora? — mi voz comenzó a temblar — Habíamos acordado que nos casaríamos después de graduarnos.
— Lo sé, nena, pero no puedo esperar para hacerte mi prometida.
Tomó mi mano entre la suya y deposito un beso en la mía. La sensación de incomodidad y el mal presentimiento que tenía desde que se fue volvió. De alguna forma comencé a sentirme desagradable.
Un extraño sentimiento se apoderó de mi. Un mareo apareció y sentía mi cabeza comenzó a palpitar.
Lo más triste de todo es que veía a Zack y no sentía nada. Su propuesta, el anillo no me provocaban nada. Quise llorar de la ansiedad, por que aquello se sentía incorrecto y muy incómodo.
No debía ser así.
— Tengo que pensarlo — solté como excusa y el bufó.
— ¡¿Qué carajos vas a pensar?! — gritó — ¡Tenemos un contrato, Serena. Tienes que aceptar!
Sus gritos me asustaron y mi primer instinto fue correr. Me puse de pie con la intención de irme, pero él tomó mi brazo con fuerza.
— Suéltame, por favor — pedí. Él lucía exasperado aumentando la fuerza de su agarre en mi brazo.
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Noches de invierno
Storie d'amoreSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
