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Holi este es un capítulo fuerte así que respiren profundo antes de leer. Recuerden que esta historia es ficticia y que no debemos seguir las decisiones de los personajes por qué son FICTICIOS.
Disfruten su lectura. xoxo

Zack

— Va a acabar con el contrato prenupcial.

— Eso a mi me vale mierda — Joe dijo exasperado — ¡Quiero mi dinero!

Me estaba ahogando. Serena había comenzado con el procedimiento de anulación del contrato, mis padres querían matarme y Joe me seguía pidiendo un dinero que yo no tenía.

Mierda y más mierda.

No se en que momento me metí en tantos problemas aunque si lo sabía. Serena tenía la culpa de todo, si tan solo hubiera sido una novia ejemplar, en esos momentos ya estaríamos casados y yo con millones de dólares en mi cuenta de banco.

Caminaba de un lado a otro. Joe solo me miraba. No sabía que hacer con tanto en mi pecho, estaba enojado con la infidelidad de Serena con Crawford, con mis padres por obligarme a casarme y con Joe por pedirme dinero aunque mi enojo era con Serena ya que si ella se hubiese quedado quieta nada de esto estuviera pasando.

Grité y patee unas latas del piso.

— ¡Cálmate niño! que necesito tu dinero, no quiero que arruines mi casa.

Mi pecho subía y bajaba. Sudaba frío, tenía náuseas.

— ¿Qué vas a hacer? Primero relájate que parece que quieres matar a alguien.

Me detuve en seco. Matar a alguien. Arrebatarle la vida a alguien, al menos sería alguien que se lo merecía.

Joe

El niño se detuvo ante mis palabras.

Di justo en el blanco.

Tenía que confesar que ya tenía algo en mente.

Nate Crawford ya me había pagado, sin embargo yo quería más y sabía que si se lo pedía me lo daría, pero por qué conformarme con eso cuando podía hacer mucho más.

Necesitaba a Nate fuera del juego, lo necesitaba lejos de las carreras ya que solo me perjudicaba al jugar contra mí y no a mi lado, era un maldito estorbo. Ahí es donde Zack entraba, él estaba cegado por la furia de ser engañado y sabía que él estaba pensando lo mismo que yo.

— Desaste de Nate — dijo con un toque de molestia colándose en cada letra. Me daba la espalda, pero podía ver cómo apretaba los puños.

— ¿Disculpa? — fingí no prestarle atención y él me encaró.

— Lo que oíste. ¿Quieres más dinero? Te lo daré, pero dejaste de él — estaba furioso y el efecto de las drogas lo tenían como loco.

— Ni siquiera me has pagado lo que ya me debes y ¿Quieres que haga algo más por ti? — solté una risa — No sabes negociar, niño.

Él soltó un bufido. Por mi parte me regocijaba en la sensación de éxito, todo estaba saliendo como yo quería y solo podía mejorar.

— Tengo una cuenta en el extranjero — dijo y fruncí el ceño. No estaba al tanto de eso, siendo que mande a investigarlo, más bien a todo su círculo cuando lo conocí — Está cuenta no está ligada al contrato prenupcial y es dinero solo mío. Te lo daré todo, pero elimina a Nate Crawford.

Noches de inviernoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora