Serena
Mi vida se había vuelto un caos desde que me comprometí. Quería la boda de mis sueños y tenía que salir todo a la perfección. Un mes después de la propuesta comencé a organizar todo con ayuda de Celia mi organizadora de bodas, había hablado con todos los organizadores de bodas en Los Ángeles y ninguno entendía mi visión hasta que conocí a Celia.
Era tan organizada, creo un calendario de actividades y objetivos que debían cumplirse a ciertas fechas para que todo saliera perfecto. Este día tocaba mi prueba de vestido.
Fui a la tienda acompañada de mis amigas, Tomy, Jill y Celia. Comencé a mirar no muy convencida con los vestidos hasta que vi uno que llamó mi atención.
— ¡Es precioso, pruébatelo! — me dijo Grace cuando lo vió. Mi amiga estaba emocionada por mi boda y lucía preciosa con su vientre de cinco meses.
Me probé el primero el cual era demasiado largo y con un escote demasiado grande.
— Eh... ese puede ser el adecuado con unos arreglos — dijo Jill y reí. Mis amigas negaron.
Probé tres más obteniendo las mismas reacciones.
— Son un público difícil.
Probé el que me gustó con ayuda de la empleada. Era del largo adecuado, tenía una cinturilla que podía quitarse. Estaba cubierto de encajes brillantes y tenía mangas con un escote parejo. Era muy adecuado ya que nos casaríamos en invierno.
Salí para que mi público lo viera y con ver las lágrimas de Grace en sus mejillas supe que era el indicado.
— Querida... luces preciosa — Jill se puso de pie y llegó hasta mi tomando mis manos.
— ¡Tía pareces una princesa! — dijo Tomy emocionado. Reí.
Le agradecí. Todos lo aprobaron. Volví al vestidor y me quedé un momento con el vestido puesto pasando mis manos sobre el, era perfecto. Parpadeé rápidamente tratando de evitar las lágrimas cuando escuché un toque en la puerta.
— ¿Puedo pasar? — Escuché la voz de Jill del otro lado y paso una vez que le abrí la puerta.
— Querida, el vestido es perfecto. Te ves como toda una novia — dijo — Yo quería decirte que escoger el vestido de novia es in evento importante, algo que suele hacerse con mamá, yo lo hice con mi madre y el que tú me permitieras estar aquí es muy importante para mi.
Una lágrima corrió por su mejilla.
— Jill, yo estoy más agradecida por que estés aquí.
— Te agradezco por amar a mi hijo, siempre tendrás una mamá en mi si alguna vez la necesitas — me dijo y sonreí.
En los preparativos, Jill se mostró muy noble ella me ayudaba en todo y si yo necesitaba una opinión o consejo sabía que podía recurrir ella. Nos habíamos vuelto muy cercanas.
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El día había llegado.
Iba a casarme.
Me casaría con Nate. El amor de mi vida. Aún no podía creerlo. Después de tanto tiempo y tantas cosas que pasamos al fin llegamos al gran día.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
