Serena
Por un momento me olvidé del ardor de mi piel al ver la mesa lista.
Pancakes, frutas, huevos y dos vasos de jugo de arcándonos adornaban la mesa listos para que alguien desayunara. Todo lucía impecable tanto que no quería mover nada, hasta el hambre se me había quitado.
Nate frente a mi me sonreía a lado de la mesa.
Me acerqué y al sentarme en la que se había vuelto mi silla habitual descendí lentamente ya que el roce de mi piel con el albornoz me incomodaba, pero no iba andar en bragas por ahí con la piel roja.
— ¿Las cremas sirvieron? — preguntó Nate sentándose frente a mi.
Asentí — Ya no me arde tanto ¿Como las conseguiste tan rápido y también hiciste el desayuno?
Sonrió — Hice el desayuno y llamé a Francesco para que te las trajera.
— Oh — exclamé con sorpresa — ¿No quiso quedarse a desayunar? — Cuestione y Nate negó.
— No quiso. Insistí pero dijo que ya había desayunado.
No dije más y comencé a comer. Estaba delicioso. Por un momento volví años atrás cuando él los preparó por primera vez, no lo admitiría en voz alta pero ese era uno de mis recuerdos más preciados.
— Esta delicioso — lo halague aunque de seguro él ya lo sabia — Pero... un poco distinto.
Era verdad. Los pancakes estaban muy buenos, pero su sabor era diferente a aquellos que él preparó hace años.
— Pensé que no lo notarías — dijo mirándome. Sus ojos brillosos con ese toque divertido — La masa que encontré aquí no fue la misma, ademas que agregué chocolate, de hecho... — se puso de pie y fue hasta la cocina, parecía buscar algo y volvió con el envase de chocolate líquido en la mano.
Sonreí — Gracias.
Tomé el envase colocando algo de chocolate en mis pancakes. Al cerrar la tapa mi dedo quedó manchado con algo de chocolate, sin pensarlo lo llevé a mi boca para eliminarlo. Lo chupé saboreando su dulce sabor para comenzar a comer. Me lleve un trozo de pancakes a la boca y relamí mis labios al sentir el chocolate en ellos. Sin duda, fue una buena idea agregar el chocolate. Estaba por decírselo a Nate, pero al fijar mi vista en él, ya me miraba fijamente. No a mí. Miraba mis labios.
Oh.
Como acto reflejo los relamí.
— El chocolate está delicioso — dije y él asintió parecía querer decir algo, pero mi celular comenzó a sonar, rápidamente me levante buscándolo y noté que mis amigas me hacían una videollamada la cual acepté.
— ¡Hola! Miren con quien estoy — les dije y voltee la pantalla a Nate quien las saludó.
— Wow. Los magnates Crawford y Brooks no puedo creerlo — la voz graciosa de Priscila nos sacó una sonrisa a ambos.
—¿ No interrumpimos? — preguntó Grace y negué colocando mi celular de manera que pudiera comer mientras las viera. Bueno nos vieran a ambos.
— Estamos desayunando, pero ¿Qué pasa? —les dije y en eso Priscila acercó a Tomy a su móvil mostrándonos su boca.
— ¡Sus dientes! — exclamé emocionada y Nate río.
Apenas era notorio. A Tomy se le alcanzaban a ver el inicio de dos de sus dientes de enfrente. Eran muy pequeños, pero ahí estaban.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
