Nate
¿Han experimentado esa sensación en la que sienten que ya vivieron ese momento, pero con la diferencia de que sienten lo mismo que sintieron aquella vez?
Ahí estaba yo. Despertando de una siesta en mi jet privado con Serena Brooks a mi lado, quien dormía plácidamente sobre mi brazo y casi la mitad de su cuerpo estaba sobre mi.
No me quejaba. Para nada. Estar ahí era como estar en el paraíso para mi, sin embargo, yo ya había vivido aquel momento y como en años atrás sentí exactamente lo mismo.
Miré con detenimiento a Serena sintiendo esa calidez en mi pecho por tenerla cerca. Habia esperado años para volver a sentir eso y por fin estaba ocurriendo. No sabía cómo describirlo, pero era una sensación reconfortante y de seguridad el poder estar junto a ella.
Tomé el atrevimiento de abrazarla y ella suspiró en respuesta. No quería despertarla. Quería alargar ese momento lo más posible por que era consciente de que una vez ella despertara todo acabaría.
Tenerla en mis brazos fue arrollador. Quería protegerla de todo y todos, me fue imposible no pensar en el accidente y mi acto de cobardía. Entre más pensaba en eso, más me convencía de que era un completo idiota.
Atesore cada segundo de Serena en mis brazos. Su cercanía. Su calidez. Su aroma. Todo ella me tenía mal.
Estaba disfrutando de ese momento hasta que fui interrumpido por el sonido de su celular.
Se removió muy despacio. Fingí dormir mientras sentía como se separaba de mi. Se alejó con delicadeza como si no quisiera despertarme y contestó. Sentí como se sentó en la orilla de la cama y al mismo tiempo me moví simulando despertarme.
Me senté escuchando como hablaba aún sintiendo el recuerdo de su cuerpo entre mis brazos.
Ese momento duro poco.
Salí del cuarto notando que estábamos en la pista de aterrizaje. Me encontré con el piloto.
— Buenos días, señor Crawford.
— ¿Hace cuánto llegamos? — Cuestioné notando que eran las doce de mediodía.
— Hace dos horas, pero no quise despertarlos. Lo lamento señor — parecía arrepentido y en su rostro pude ver que esperaba una reprimenda.
Negué y sonreí — Para nada. Te lo agradezco.
Sonreí. Me sentía fantástico y casi beso al piloto por decidir no despertarnos, me consiguió dos horas más de cercanía a Serena.
La mejor noche de mi vida.
No. La mejor noche de mi vida fue la noche de la boda de Taylor. Apostaría mi vida por ello.
Iba de regreso a la habitación justo cuando Serena salió de prisa claramente apurada.
— ¡¿Hace cuánto llegamos?! ¡¿Porque nadie me despertó?! — sus mejillas estaban rojas, parecía querer llorar y hablaba rápidamente. Yo solo podía verla sonriendo — Muévete. Tenemos que irnos.
La tome por los hombros.
— Serena. Respira. Relájate, no hay prisa.
— ¡Si la hay. Es medio día teníamos que estar ya en el hotel!
ESTÁS LEYENDO
Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
