54 | El uno para el otro

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De seguro este es el capítulo más esperado jaja, aquí se los dejo. Disfrútenlo y muchísimas gracias por leer. No olviden comentar. Quiero conocer sus opiniones, teorías etc.

Serena

— Este lugar es fantástico.

El sol. La música. La piscina.

Grace, Priscila y yo estábamos bronceándonos junto a la piscina del hotel.

— Vaya que lo es, deberíamos venir más seguido.

— Estaban tardándose en venir — les dije bajando mis gafas de sol.

— Tú te estabas tardando en invitarnos — dijo Priscila — Pero, tengo que admitirlo. Necesitaba esto.

— Yo igual — la segunda Grace.

Mis amigas estaban encantadas con el hotel, de hecho, no tenían ganas de hacer turismo, dijeron que estaban bien aquí ya que el lugar es enorme y cuenta con todo lo necesario para pasarla de lujo.

Además ambas ya me habían puesto al tanto de sus relaciones y las tensiones que existían entre ellos.

— Anoche Andrew y yo nos acostamos — reveló Priscila.

Exclamé con sorpresa — ¿No que estaban cansados del viaje?

Ella sonrió — Si, dormimos parte de la tarde, pero en la noche estábamos más que despiertos.

— ¡No quiero saber! — dijo Grace tapándose los oídos.

Yo empecé a reír a carcajadas mientras Priscila nos contaba algunos detalles más explícitos sobre lo ocurrido con su marido.

— ... Después le dije que tenemos que salir más seguido de vacaciones, extraño a Tomy, pero también extrañaba sentirme así. Ser esposa y eso.

— Aún no se ser esposa — Grace dijo.

— Nunca se sabe como ser esposa, simplemente improvisas — Pri se encogió de hombros — Con los negocios, Tomy, la casa, no tenemos tiempo para nada y por eso comenzaba a sentirme "extraña", pero tú te sientes así por que son recién casados.

— ¿Qué no los recién casados son los más felices? — preguntó mi amiga y yo le di un sorbo a mi margarita.

— No todos. No digo que ustedes no sean felices sino que tienen que tener charlas incómodas para sentirse como esposos — soltó una carcajada — Los primeros meses Andrew y yo hablábamos de nuestras incomodidades con el otro todo el tiempo, quizás ustedes deban derribar esa barrera.

Mi amiga asintió más tranquila.

Me alegraba que este viaje les estuviera sirviendo para solucionar sus problemas, ademas que me encantaba tenerlas conmigo.

— ¿Sabes que te pondrás en la gala? — me pregunto la rubia y asentí.

— Un valentino precioso ¿Y ustedes?

— Al saber que veníamos y que iríamos a una gala — Dijo Priscila — Fuimos de compras a Prada y compramos vestidos fenomenales.

Noches de inviernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora