Serena
— Nadie puede herirte y creer que se saldrá con la suya. Tendrían que pasar sobre mi para hacerlo.
No supe que decir.
Nate sabia cómo dejarme sin palabras y a pesar del tiempo seguía haciéndolo.
Algo en su expresión me decía que hablaba enserio y yo solo pude sentirme halagada ante eso. Me sentí protegida, esa sensación de seguridad que en años anteriores había sentido volvió a hacerse presente y tuve miedo por eso.
Miedo de bajar la guardia y que las cosas terminaran mal. Miedo de estar en peligro. Miedo de confiar y que me dejaran tirada de nuevo.
— Quizás yo no sea la persona adecuada para hablar sobre protegerte, pero te aseguro que nada malo te pasará mientras yo esté aquí — dijo mirándome fijamente a los ojos y pude sentir como mis ojos se llenaron de lágrimas.
Parpadeé varias veces tratando de disimular.
— Te lo agradezco, Nate ¿Nos vamos? — Cambié el tema. Él asintió y salió detrás de mi.
Estaba pasando por mucho. El engaño y humillación de Liam aún me tenían pensativa, trataba de mantener mi mente ocupada ya que si pensaba de más iba a terminar llorando o tomando un vuelo a Los Ángeles para darle un golpe a Liam.
En el auto mi corazón aún latía desenfrenado. Ansiaba llegar al hotel para poder encerrarme en mi habitación y dejar de sobrepensar todo.
Una vez en el gran edificio entramos al elevador sumidos en un silencio sepulcral. Nate miraba al frente con su habitual expresión de seriedad, pude notar su cabello un poco despeinado y como él se talló los ojos como un gesto de cansancio.
¿Cómo estaba tan tranquilo a mi lado después de todo lo que me dijo?
Sus palabras lograron afectarme. La vieja Serena a la cual muchas cosas la ponían nerviosa estaba volviendo a mi. Más bien. La Serena que Nate ponía nerviosa estaba regresando.
Negué con la cabeza ante mis pensamientos absurdos.
En la suite ninguno dijo nada, simplemente cada uno fue a su habitación.
Me di una ducha y me coloqué una pijama ligera. Acostada en mi cama comencé a leer varios artículos de chismes que hablaban de mi y de como Nate defendió mi honor.
No sentía tristeza alguna, quizás se debía que desde hace tiempo Liam y yo dejamos de ser una pareja y pasamos a ser dos personas que se veían habitualmente. Tomando en cuenta que nuestra vida sexual estaba por los suelos, fácilmente pudimos pasar a ser un par de amigos.
Comencé a recordar cómo era todo al principio, cuando el hacía un gran esfuerzo para impresionarme, pero una vez me tuvo ese esfuerzo y necesidad de deslúmbrame desapareció.
Las citas. Las llamadas. Las risas. Todo fue bueno al principio, ya que nos volvimos novios todo cambió, él trabajaba, yo también, pero quien hacía el esfuerzo para vernos era yo. Siempre le llamaba y él siempre estaba ocupado.
En esos momentos era más mi furia y coraje por semejante humillación, pudimos acabar eso bien. Hablarlo como dos personas civilizadas y llegar a un acuerdo mutuo, pero claro, Liam tenía que agregarle más drama a mi vida.
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Noches de invierno
Roman d'amourSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
