Nate
La brisa de la playa golpeaba mi rostro a la vez que el sol ardía en mi piel. Escuchaba risas a lo lejos mientras bebía un sorbo de mi cerveza.
Suspire sintiendo demasiada calma hasta que visualice a mi esposa saliendo del mar.
Serena nunca dejaba de impresionarme y nuestra luna de miel no fue una excepción.
Venia hacía mi, el bikini azul ajustado contrastaba con su piel bronceada rápidamente causó una reacción en mi cuerpo en un sitio en especial.
Su cabello húmedo lucía más corto de su largo normal y me sonrió al llegar hasta mi salpicando algo de agua.
— El agua está deliciosa, debemos ir a nadar — dijo sentándose en mi regazo. Rápidamente aparte algunos mechones de su rostro dejando a la vista su bello rostro para mi.
— En un rato, tengo que besar a mi esposa.
Sonrió antes de que la besara. Mi beso fue correspondido, no me importó que me mojara solo quería estar con ella. Mis manos se dirigieron a sus piernas. Toqué su suave piel la cual aún estaba húmeda del agua del mar provocando que su piel se erizara ante mi toque.
Ella se separó y tomó de mi cerveza. Solo podía verla sonriendo.
Habíamos acordado que nuestra luna de miel duraría un mes entero y como no pudimos decidirnos por un solo destino, decidimos recorrer varios lugares. Actualmente nos encontrábamos en Ibiza, España en nuestra segunda semana. La primera semana estuvimos en Madrid, aún nos faltaban dias en Ibiza, después iríamos a Grecia, Venecia, y terminaríamos en Roma por supuesto.
Los recuerdos de la boda aún latían en mi mente. En realidad, jamás los olvidaría. Fue el mejor día de mi vida y todo salió a la perfección, Serena era mía y estaríamos juntos siempre. Asi que no podía ser más feliz.
Terminé nadando junto a Serena quien parecía una sirena entre el agua, adoraba el mar y después de unas horas en las que ella no quiso salir del agua volvimos a nuestro hotel donde nos prepararíamos para cenar.
La contemplaba mientras se preparaba, escuché que dijo que su cabello ya estaba listo lo tenía acomodado en una trenza con algunas hebras castañas cayendo por su rostro. No tardó mucho maquillándose y aunque lo hubiera echo yo la esperaría, se enfundó en un vestido morado que llegaba a sus rodillas acentuando su figura.
— ¿Cómo me veo? — preguntó al salir del baño dando una pequeña vuelta aún descalza.
Suspire. No creo que Serena entendiera que para mi ella lucía preciosa siempre. Con lo que ella vistiera y sin vestir nada ella lograba robarme el aliento. Coloqué una mano en mi pecho tratando de calmar los rápidos latidos de mi corazón y ella me miró con preocupación.
— ¿Estas bien?
Sonreí. Ahí estaba. Ese sentido de preocupación que Serena portaba con aquellos que la rodeaban, tenía que saber que sus seres queridos estaban bien para ella estar bien y amaba eso de ella aunque no me gustaba que se preocupara tanto.
Asentí — Estoy bien y tú estás preciosa — la atraje a mí besándola mientras tocaba la trenza que caía por su espalda.
Salimos del hotel después de una sesión de besos en donde mi esposa casi me convence de quedarnos en la habitación.
Al llegar al lugar fuimos recibidos por todo el lujo que podía a ver en un restaurante cerca de la playa.
— Aww, el pequeño Romeo es tan adorable — dijo mostrándome su celular con una foto del hijo de Grace.
De hecho, nuestra luna de miel se había atrasado una semana debido a que Grace se adelantó su parto y Serena quiso quedarse para ver el nacimiento del pequeño y pasar unos días con su amiga, Ryan estaba encantado con la llegada de su primogénito y después de que Grace le afirmara a Serena que estaba bien pudimos tomar un vuelo.
— Es la viva imagen de Ryan — dije al ver la foto. Era cierto, no podía esperar a ver crecer a su hijo junto a Tomy quien aún le daba mucha curiosidad ver a un ser humano tan pequeño.
— Si... ya quiero verlo cambiando pañales — solté una carcajada ante su comentario.
Cenamos conversando sobre el trabajo ambos con una sonrisa estampada en el rostro. Al salir del restaurante Serena se negó a subir al auto.
— Caminemos un rato — dijo tomando mi mano y le hice una señal a uno de nuestros guardaespaldas arrojándole las llaves.
Le di un apretón a su mano mientras caminábamos por la acera con el sonido de las olas chocando entre sí de fondo y solo la luna como fuente de luz.
— Ibiza me está encantando — dijo sonriendo.
— ¿Quieres quedarte aquí? — Cuestione y ella me miró sorprendida.
— ¿Qué? No.No. — negó rápidamente — Me gusta Ibiza, pero nuestra vida está en Los Ángeles...
— ¿Y? Podemos comenzar desde cero aquí.
— ¿Dejarías Los Ángeles por mi? — su mirada reflejaba cierta sorpresa que llegue a ofenderme.
Nos detuve y puse mis manos en su cintura.
— Creo que fui muy claro al decirte que haría cualquier cosa por ti aunque eso implique mudarnos al otro lado del mundo — ella rio con ese sonrojo en sus mejillas que me encantaba — Iría a cualquier lado con tal de estar contigo, amor.
Grecia...Venecia...Roma.
Cada lugar al que viajamos fue especial para nosotros. Habíamos tomado fotografías de nosotros en cada nuevo lugar, conocimos personas y paisajes que fueron increíbles, pero lo más increíble fue con quien viví la experiencia.
Serena estaba triste de regresar pero feliz a la vez ya que extrañaba a su padre y estaba desesperada por ver al nuevo integrante de la familia Thompson.
— Mi padre nos invitó a almorzar ¿Quieres ir? — preguntó una vez que subimos al auto saliendo del aeropuerto.
— Claro — Respondí.
No tardamos en llegar al restaurante donde Wyatt Brooks nos esperaba y al vernos se puso de pie.
— ¡Mi hija! — extendió sus brazos para darle un fuerte abrazo a Serena quien correspondió al gesto.
— Te extrañe, papá — escuché que ella le dijo dándole un beso en la mejilla.
— Y yo a ti cariño.
Por fin su mirada se puso en mi y no supe como reaccionar asi que le tendí la mano, la tomó acercándome a él para abrazarme.
— Nate, es bueno verte — se separó de mi.
— Esperaba un recibimiento como tu hija — bromeé y el negó con la cabeza.
— Esto es lo único que obtendrás, me niego a llamarte yerno.
La cena transcurrió entre risas, la relación entre su padre y yo había mejorado un poco y Serena estaba feliz por ello. Estaba contento de estar de vuelta y más contento por comenzar mi vida con ella.
Notita:
Holaaa, un extra cortito de la luna de miel de este par, espero les haya gustado. No olviden comentar y votar.
Gracias por leer
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
