56 | Entre mis brazos

68 3 4
                                        

Serena

Tenía miedo hasta de respirar.

No quería hacer ningún movimiento en falso. Me sentía tan feliz. Todo iba de maravilla que no podía creer que fuese realidad.

Nate y yo estábamos juntos.

Cuando se lo mencioné a los señores Cooper temí decirlo en voz alta, pero al hacerlo solo lo sentí más real.

Después de años los dos estábamos juntos de nuevo y como una pareja, ya no tendríamos que escondernos ni andar con cuidado; podríamos ser nosotros mismos frente otras personas y no sabía cuánto necesitaba esa libertad hasta que la tuve.

Llegué a las tumbonas destilando de felicidad, incluso mis mejillas habían comenzado a doler de tanto sonreír.
Salude a mis amigas y me posicione en la tumbona a lado de Grace.

— Dios mío ¿Qué tenían las bebidas de Ryan? — gruñó Priscila antes de darle un gran sorbo a su agua.

— No quiero saberlo — musitó la esposa del mencionado y reí. Ambas tenían una notoria resaca. Ante mi risa, mi amiga me fulmino con la mirada — Señorita Brooks ¿Dónde te metiste anoche? Te buscamos para seguir la fiesta en mi balcón.

— Cierto — dijo la pelinegra subiendo sus gafas de sol a su frente — Íbamos a continuar hasta que Ryan se desmayó en el elevador.

Solté una carcajada.

— Yo... seguí la fiesta en mi habitación — dije reprimiendo las ganas de soltar toda la información de golpe. Ellas me miraban expectantes.

— ¿Sola? ¿Acompañada? Algo curioso es que tampoco volvimos a ver a Nate — dijo Priscila y sentí mis mejillas enrojecer.

— Si... fuimos a la suite y pasó — dije y ellas exclamaron.

— ¡NO PUEDE SER! — Grace se puso de pie al igual que Pri. Ambas se sentaron en mi tumbona y comenzaron a abrazarme.

Les di un breve resumen evitando ser muy explícita.

— Entonces ¿Ahora están juntos como...?

— Pareja. Novio y novia — respondí sintiendo un gran alivio de al fin poder decir eso.

No creía en las etiquetas y tampoco en que deberíamos encasillarnos en algo, sin embargo, dado mi anterior historial con Nate sentía la urgencia de poder decir que era mío y que yo era suya. Ambos nos pertenecíamos y me sentía genial de que todo el mundo fuera consciente de eso.

— Cuando los vi bailar deseé que olvidaran el pasado, no pensé que ocurriría — dijo Grace — Además, los sitios web no paran de hablar de ustedes.

Era consciente de ello. Como había comentarios de la gala, por supuesto existían opiniones de los anfitriones, la mayoría eran buenas lo cual solo era bueno para el negocio.

Suspiré.

— Estoy muy feliz por ustedes — dijo Priscila y le agradecí.

Pasamos un rato en la piscina, no entramos debido a que Grace tenía nauseas por la resaca.

— A todo esto. ¿Qué pasó con Ryan? — pregunté.

Noches de inviernoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora