7 | Encuentro

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Nate

Serena se había alejado de mí después de nuestro pequeño conflicto. Debo confesar que fue estimulante molestarla y sacarla de sus casillas.

La veía incluirse en la plática con Ryan y su amiga quien lucia un poco pálida. Serena estaba al pendiente de Grace y yo estaba al pendiente de Serena, no por que me importara si no... sin razón en específico.

Cuando las vi llegar no pude evitar reírme al notar que Serena llevaba un corto vestido. Se le veía muy bien, pero la pobre estaba por morir congelada y pensé en su demencia al creer que ese era un vestuario adecuado.

El vestido era ajustado de la cintura y suelto de abajo. Le llegaba a la mitad del muslo y me encontré hipnotizado viendo como el aire hacía que el pedazo de tela azul marino se moviera entre sus piernas. Mi chaqueta le quedaba grande, pero le daba ese toque de chica mala.

Me di el lujo de por un segundo imaginar a Serena Brooks como las chicas que venían seguido a las carreras, como las parejas de los corredores o incluso las animadoras obviamente quedé como un idiota. Serena jamás sería como esas chicas, ella denotaba porte y elegancia, sus delicadas facciones la representaban y hacia falta solo darle un vistazo para darte cuenta que ella no pertenecía a ese ambiente.

Era una de las chicas de alta sociedad, ese tipo de chicas que no les interesan el trabajo de sus padres sino que gastan su dinero y esperan ansiosas el matrimonio en donde serán complacientes y obedientes por el resto de sus vidas. La diferencia estaba en que esas chicas jamás me hubieran levantado la voz como lo hizo ella, esas chicas no estudiaban para hacerse cargo de una empresa como ella y esas chicas jamás hubiesen pisado la Avenida a esta hora.

Pero ahí estaba. La heredera del imperio Brooks se encontraba en la Avenida a media noche bebiendo lo que suponía era su tercera cerveza.

Vi como abrazó a su amiga y ambas se alejaron. Me acerqué a Ryan al instante.

— ¿A dónde van? — le pregunté a mi amigo viendo como la silueta de ambas chicas se perdía entre el tumulto de gente.

— Ya se van, Grace bebió de más y Serena dijo que no se sentía muy bien — se encogió de hombros, medité su respuesta y había algo que me incomodaba. — Serena dijo que dejaron el auto no muy lejos de aquí.

No sabía hasta dónde estaba su auto y me causaba un poco de ruido el que fueran solas hasta ese lugar. Yo y mi maldito complejo de salvador, desconocía la razón y me gustaba pensar que haría aquello por cualquiera y no solo por esas dos chicas.

— Le he dicho que las acompañaba hasta el auto, pero dijeron que no — Ryan continuó — ¿Sabes? Serena es aterradora.

Solté una risa. Vaya que lo era. Le hice un gesto a mi amigo para que me siguiera y yo comencé a seguir el rastro de Serena.

Guarde la distancia. Veía su cabellera castaña a lado de la rubia de Grace. Serena llevaba a su amiga con sus brazos entrelazados y en algunas ocasiones tropezaba por sus botas de tacón.

Las seguimos en silencio, pero éramos capaz de escuchar lo que decían.

— Al menos hoy no huimos de la policía — dijo Serena.

— Si. Dios. Esa bebida estaba tan rica — murmuró Grace tropezando y haciendo que su amiga la tomara con fuerza, por un momento Ryan se acercó casi dejándonos al descubierto pero lo detuve.

Serena recargó a Grace en la pared de un negocio y suspiro.

— Grace... ya falta poco. Ayúdame ¿Si? — masculló para después resoplar apartando unos cuantos mechones de su rostro — Debí pedirle ayuda a Priscila.

Noches de inviernoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora