Serena
— ¿Hay algún problema, Serena?
Eloise y yo nos encontrábamos en la terraza de aquel restaurante, el viento de la primavera movía mi cabello y en el ambiente se sentía casi la llegada del verano.
Negué — No. Le agradezco mucho su oferta, pero no creo que compartir una suite con Nate sea apropiado.
Me miro curiosa.
— ¿Por qué lo dices?
— Eh... tengo novio, Eloise. No creo que sea correcto.
Ella suspiró.
— Querida, lo siento, pero compartir la suite no significa nada. Créeme cuando veas la cantidad de trabajo qué hay ni siquiera pondrás un pie en la suite.
— No lo sé...
— Me refiero a que les doy la suite. Es suya para que descansen. Tiene dos habitaciones, un mini bar, una sala de descanso enorme y una terraza con vista a la piscina — parecía convencerme — Quiero que estén en el mejor lugar por que son mis socios y ustedes tendrán trato especial, por supuesto.
— Eloise eso es muy amable, pero...
— Cariño, es imposible que Nathan y tú no convivan, son socios. Son dueños de un imperio y las complicaciones que vengan deben afrontarlas juntos, quieran o no.
Suspire ante sus palabras. De todas formas estaría con Nate un mes en Italia, pero estaríamos "viviendo" juntos.
Aún no convencida volvimos a la mesa y en mi cabeza estaba la duda sobre que opinaría Liam sobre esto.
No hubo incidentes y la cena transcurrió de forma debida. Justo a las diez y media los señores Cooper se despidieron rogándonos por que nosotros nos quedáramos más tiempo con la excusa de que aún éramos muy jóvenes para irnos a dormir tan temprano.
— ¿Entonces viviremos juntos un mes? ¿Estás de acuerdo con eso? — Cuestionó Nate a mi lado.
Desde que llegué no había podido quitarme los ojos de encima. Sentía su mirada sobre mí y tenía que admitir que me gustaba, me daba cierta satisfacción que él pasara segundos mirándome.
— Parece que si, Eloise es muy amable, no quiero ser grosera y rechazar su oferta.
Él me miro dudoso.
— ¿Estás segura?
Posé mi mirada en el. Sus ojos me miraban con una duda genuina y me fue inevitable recordar lo mucho que me gustan sus ojos, además, me gustaba también que me mirara así.
— Si ¿Por qué no lo estaría? — cuestione y tomé un trago de mi vino.
— Por nada — Contestó.
— ¿Y tú? ¿Estás de acuerdo con que vivamos juntos un mes? — Le pregunté y como si se tratara de un interruptor él sonrió al instante.
— Por supuesto, muñeca — La coquetería no lo abandonaba por nada.
Pudimos hablar de cosas banales por algunos minutos hasta que sentí que era el momento adecuado para irme, se lo hice saber e insistió en acompañarme hacia mi auto.
Cuando mi auto llegó él estaba a mi lado.
— ¿Te veré en el aeropuerto? — preguntó.
— Si, socio — Hice énfasis en esa palabra ya que una parte de mi sentía que cedí muy rápido. Aún sentía que después de todo lo que había pasado, lo había dejado pasar muy fácil.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
