Nate
Los días entre navidad y Año Nuevo habían pasado demasiado rápido. Tanto que cuando menos pensé ya habíamos vuelto a la escuela.
En ese momento tenía mi "reencuentro" con Serena quien para año nuevo salió de la ciudad con sus padres por negocios, pero dió un paso en California y la llevé a mi departamento donde nos desquitamos con el otro.
Habían sido tres semanas sin verla y ya que la tenía de nuevo en mi cama pude darme cuenta de como me hacía falta.
No en el ámbito sexual como si fuera un maníaco o algo por el estilo, sino su cercanía y su risa. Sin darme cuenta, su risa llegó a encantarme, me gustaba pensar que era una clase de embrujo para hechizarme y llevarme a mi propia muerte.
Me removí en mis sábanas sintiendo el peso de otro cuerpo en la cama. Voltee mirando el rostro de Serena quien lucía relajada dormida.
Me pregunté ¿En qué nos estábamos metiendo? Estaba muy cómodo y ella también, pero lo que hacíamos no estaba nada bien. No era correcto.
Y no es como si estuviera arrepintiéndome, carajo, claro que no. Lo volvería a hacer una y mil veces.
Su cabello estaba revuelto y aunque estuviera dormida sus mejillas lucían rojas al igual que sus labios. Yacíamos desnudos en mi cama y como un reflejo la rodee con mi brazo y volví a caer dormido.
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La luz del ventanal me daba en la cara y terminó despertándome. Moví mi brazo hacia el otro lado de mi cama, sorpresivamente encontrándola vacía.
Abrí los ojos para confirmar mi teoría. La sábana estaba arrugada de su lado, pero no había rastro de Serena.
Suspire mirando el techo. Probablemente se marchó en busca de su novio. Suponía que por ser fin de semana lo pasaría a lado de su pareja después de no verse por casi un mes.
La incomodidad se asentó en mí y sentí algo en mi pecho al pensar que ella después de verme iría a buscar a Zack.
Gruñí. Quizás las cosas se estaban saliendo de mi control sumándole el hecho de que Joe no dejaba de llamarme.
Durante las festividades logré ignorar sus amenazas, sin embargo entre más lo ignoraba más insistía y hablando de él , tenía algunos mensajes nuevos en mi móvil.
Iba a leerlos hasta que un ruido sordo como el cristal rompiéndose inundó todo el entorno.
Mierda.
Rápidamente salí de mi cama, me coloqué unos pantalones de chándal, dirigiéndome hacia donde suponía que era el origen del ruido.
¿Ladrones?
Nada de eso. Llegué a la cocina presenciando una escena bastante cómica.
Serena estaba como estatua maldiciendo. Vestía una de mis camisas, dejaba sus piernas al descubierto y había una considerable cantidad de trozos de vidrio en el piso.
Y ella estaba descalza.
Su mirada cruzó con la mía y la sostuve durante dos segundos hasta que me di cuenta de otra cosa. El desayuno. Había dos platos con desayuno sobre la barra. No supe que decir, solo actué cuando ella comenzó a hablar.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
