Serena
Me coloqué los pendientes mirando mi reflejo en el espejo de cuerpo completo.
El vestido color carmín se amoldaba a mi cuerpo resaltando mis curvas, coloqué un poco de labial nude y acomodé mi cabello que caía en rizos por mi espalda.
La cena de navidad sería esa noche en el club y de ahí iríamos a la mansión de los Olson donde Daniel afirmó que la fiesta continuaría y se pondría mejor ya que no habría padres.
Me coloqué perfume y baje hasta la sala de estar donde estaban mis padres esperándome.
Papá denotaba elegancia con un traje negro y su camisa blanca, igual que mamá quien vestía un vestido negro demasiado entallado y su cabello estaba recogido en un moño alto.
— Niña, luces preciosa — Papá me halagó tomando mi mano para que diera una vuelta. Le agradecí.
— Vámonos que se está haciendo tarde — Mamá miro su reloj y salimos de casa subiendo al auto.
No tardamos mucho en llegar al club el cual estaba decorado muy acorde a la ocasión, había bastones de azúcar por todos lados, sombreros de navidad, muérdagos colgados por todas partes y villancicos sonaban de fondo.
Desistí del abrigo debido a que quería lucir el escote de mi vestido, aún no me arrepentía ya que dentro estaba cálido.
Mamá desapareció junto a papá dejándome sola. Sonreí a algunas personas y acepte una copa de champagne a un mesero. Caminé por la fiesta buscando a mis amigos y sonreí cuando ubique la cabellera rubia de Grace.
Me acerqué a ellos abrazando a mis dos amigas y dedicándole una sonrisa a los tres chicos que estaban presentes.
Los tres eran apuestos, pero Nate se llevaba mi atención debido a que el traje negro lo hacía lucir fenomenal, denotaba una elegancia y portaba cierto magnetismo el cual empeoraba si lo veías dijo a sus emblemáticos ojos azules.
Me dedicó una mirada completa, sabía que veía mi vestido, hasta que llego a mis ojos y sonrió.
Halagué a mis amigas que lucían preciosas. Grace con un vestido azul marino y Priscila con un vestido Verde.
— Te estabas tardando, pensamos que te veríamos hasta la fiesta de Olson — Pri me dijo y negué.
— Lo sé, había un tráfico terrible — Respondí cuando un mesero paso ofreciéndonos copas de champagne.
Bebí de mi copa antes de dedicarle una curiosa mirada a Nate quien lucía extraño. No me malinterpreten, ese traje le quedaba de una manera espectacular y él lo sabía así que su confianza junto a su vestimenta me tenía acalorada. Sin embargo, se mostraba serio y pensativo, en lo que iba de la noche apenas me había dedicado una mirada y solo para saludarme.
Suponía que ambos estábamos en la misma página, ignorarnos y darnos a entender que esto había acabado.
Muy maduro por parte de ambos.
En la mayoría de los casos, la madurez no era una de mis cualidades y en el retorcido trato que tenía con Nate no sería la excepción a menos que él también mostrara madurez de su parte.
Solté un suspiro, la fiesta era aburrida. Solo era capaz de captar las risas de algunas personas y los villancicos.
Me separé de mis amigos con una excusa ya que la presencia de Nate comenzaba a abrumarme y a sentirme incómoda.
Camine por la fiesta saludando a ciertas personas, miraba el reloj desesperada por irme a casa aunque aún tenía la fiesta de Olson en su casa.
Mire distraídamente mi celular esperando algo ¿Qué carajos esperaba? Nate no me mandaría un mensaje, estábamos en el mismo lugar. Comenzaba a volverme loca.
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Noches de invierno
RomansaSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
