Nate
Sin duda alguna, el nacimiento de mis hijos fue uno de mis días favoritos de mi vida entera donde también se encontraba el día de mi boda con Serena.
La euforia de su nacimiento. Cargarlos. Escucharlos llorar. Todo era un cúmulo de emociones indescriptibles que hacían a mi corazón enloquecer.
Mi madre lloró como una loca al conocer a sus nietos y el padre de Serena aseguró que no lloró pero pude ver unas cuantas lágrimas en su rostro.
Un día después ya estábamos en casa, veía a Serena desde el marco de la puerta amamantando a Nicholas ya que Nolan yacía dormido en su cuna.
— Te amo — fue algo instantáneo. No note que lo dije hasta que ella levantó su rostro del bebé.
— Yo te amo más — respondió. Me invito a acercarme.
Veía a nuestro hijo alimentarse de su madre y todo alrededor me parecía de en sueño.
— ¿Alguna vez nos imaginaste asi? — pregunte. Ella sonrió.
— Honestamente, no. Te odiaba y después creí que no te volvería a ver, luego nos casamos y no podía embarazarme — relató — Así que no, pero soy muy feliz de estar aquí. Con ellos y contigo.
Sonreí — Yo tampoco imaginaba esto, pero los amo con toda mi alma y haría lo que sea por ustedes.
Terminó de darle de comer al bebé, ella miró a Nolan quien seguía dormido mientras yo le cambiaba el pañal a su hermano. Ambos lo arrullamos aunque fue difícil logramos que se durmiera.
...
Un fuerte llanto me despertó. Sentí a Serena removerse a mi lado.
— Yo voy.
Me levante y corrí a la habitación de lado. Nolan estaba llorando, lo tomé en mis brazos y comencé a arrullarlo. Su pañal estaba limpio y no era hora de su toma nocturna, hace una hora Serena lo había amamantado.
Me senté en el sofá meciéndolo. Admirándolo. Mi hijo abría muy poco sus ojos. Era el bebé más perfecto junto a su hermano.
Sin querer cerré los ojos un momento y la voz de mi madre me hizo abrirlos.
Ella insistió en quedarse unas noches con nosotros para ayudarnos y aceptamos con gusto.
— Jamás imagine verte de padre — susurro sin querer despertar al bebé en mis brazos.
— Ni yo — revelé.
Me puse de pie dejándolo en su cuna. Mamá se acercó a mi y colocó su mano en mi hombro.
— ¿Eres feliz? — preguntó y sonreí.
— Como no tienes una idea — era cierto. Tenía incluso más de lo que soñé alguna vez — Ellos son mi todo.
— Me alegra oír eso y les agradezco por permitirme conocer a mis nietos — ella derramó una pequeña lágrima — Pensé que nunca sería abuela, ya estaba resignada a esperar a Luke.
Sonreí. Aún no conocía a sus sobrinos, pero lo haría en unas semanas más. Daríamos una pequeña fiesta con nuestros amigos y familia cercana para que conocieran a los bebés además de que tomaríamos una sesión fotográfica para algunas revistas.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
