Serena
El primer dia era muy importante. El primer dia en una nueva escuela. El primer dia de un nuevo año. El primer dia en un trabajo.
Los primeros días eran importantes por que solían dictaminar el resto del año. Dar una buena impresión era importante, tus acciones el primer dia y tú humor era importante.
Pero en ese caso yo era la jefa, asi que quienes tenían que preocuparse eran mis empleados.
Yo sería la Serena jefa y dueña del lugar. Me presentaría con formalidad y todos me conocerían asi que esperaba que todos dieran una buena impresión ya que tenía que solucionar el problema y si eso implicaba eliminar empleados tendríamos que hacerlo.
Eran las seis de la mañana cuando me di una ducha. Me arregle a la perfección. Me coloqué un traje color caqui que era formal pero a la vez casual acorde al clima primaveral de Roma. Deje mi cabello en rizos, coloqué mi joyería y mi perfume distintivo Miss Dior.
Tomé uno de mis bolsos que combinaba con mi atuendo y recordé que tenía que acomodar mis demás bolsos ya que había traído varios para toda la estadía.
Salí de la habitación al mismo tiempo que Nate. Nuestras habitaciones estaban una frente a la otra separadas por el recibidor.
Vestía un traje a la medida color azul. Ese color se veía muy bien en el. Su loción llegó instantáneamente a mi, ese olor masculino sin rayar lo molesto solo era agradable.
— ¿Estas lista? — cuestionó dedicándome una mirada completa. Fue demasiado intensa, como si viera mis pecados y eso me hizo sentir intimidada.
Asentí yendo a la puerta. Hasta que él me detuvo.
— ¿Desayunamos en el restaurante de aquí? — miró su reloj — Tenemos tiempo.
Había olvidado el desayuno.
No lo admitiría y aunque fuera el primer dia viviendo juntos, Nate ya lograba ponerme nerviosa.
— Claro. — Acepte sin rechistar.
Llegué a la conclusión de que sería amable. Olvidaría nuestro pasado y solo seríamos dos socios amistosos durante un viaje de negocios. No seríamos Nate y Serena.
Nos dirigimos al restaurante en la planta baja donde un mesero rápidamente nos dio una mesa para dos y tomó nuestra orden.
— Para mi fruta y huevos benedictinos — dije cerrando el menú — Y jugo de arándanos.
Nate me miraba curioso.
— ¿Para usted, señor?
Sacudió la cabeza antes de hablar — Tostadas francesas y agua.
Se alejó dejándonos solos.
— Así que... Francesco y tú ya son amigos — dijo.
Asentí.
— Es muy agradable.
Francesco llegó en la tarde presentándose como nuestro secretario. Lo recibí ya que Nate cayó rendido, tanto que solo le indique a los botones que colocarán silenciosamente su equipaje en su habitación.
Él iba a presentarme documentos y algunos papeles que firmar pero preferí esperar a Nate para revisarlos asi que mejor le pedí que me hablara de él. Me transmitió mucha confianza que terminó hablándome de ex pareja.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
