Nate
Me habían sedado.
Tuvieron que sedarme ya que yo estaba insistente en ir con Serena, pero no me dejaron y mejor me pusieron a dormir.
Eso fue hace dos días. Serena aún no despertaba. Los doctores decían que la cirugía fue algo invasiva para ella.
— Tienen suerte de estar vivos, no cualquier persona sobreviviría a una caída de ese tipo — las palabras del doctor me martillaban en la cabeza — La señorita Brooks presenta un traumatismo craneo encefálico, intervinimos a tiempo y afortunadamente la cirugía salió bien, solo queda esperar. Por otro lado, tiene un brazo y el pie roto. Mencionando los múltiples cortes en su cuerpo que son superficiales.
En ese momento me encontraba a su lado. No me había movido de su habitación desde que me dijeron que ya podía ponerme de pie, su padre ha estado aquí y aunque no me hablaba, a veces lo veía hablarle a su hija. Mis amigos habían estado aquí y le hablaban a Serena. Los doctores dijeron que eso era bueno.
Ella lucía tan calmada. Su rostro limpio al contrario de cómo lo recordaba en el accidente.
Ese recuerdo estaba fijo en mi mente. Había soñado con lo qué pasó y despertaba pensando en eso. Pensaba en lo qué pasó y en lo que pudo haber pasado, la angustia me tenía mal.
Pasé esos dos dias pensando en eso. Me sentía nervioso y angustiando sumándole el hecho de que Serena aún no despertaba.
Necesitaba que lo hiciera. Necesitaba verla de nuevo. Verla como ella siempre fue.
Salí un rato cuando Ryan me envió un mensaje diciéndome que estaba afuera con comida.
— ¿Hay novedades? — me cuestionó y negué. Mi amigo tenía unas bolsas debajo de los ojos al igual que Grace. Ambos pasaron las últimas dos noches ahí al igual que yo. Ya me imaginaba como me veía yo que no había salido del hospital para nada.
Nunca había pasado por algo así. No era fan de los hospitales, pero ya me había acostumbrado a dormir en el incómodo sillón en la habitación de Serena así que no podía quejarme ya que necesitaba que despertara.
Quería que cuando ella despertara yo estuviera ahí. Yo tenía que estar con ella, tomar su mano y estar ahí para ella.
Era lo que yo pensaba, pero mis planes se vieron arruinados cuando después de dos días su madre apareció junto a su padre. Vi cómo entraron a la habitación con ese porte serio.
Julie Brooks no mostraba ninguna emoción y el accidente de su hija no era la excepción. Comenzaba a creer que era un ser inhumano, cruel y frío ya que ni siquiera se tibio al ver a su hija sobre esa camilla, hasta mi madre había derramado algunas lágrimas.
Me perdí en la cafeteria con Ryan y Grace.
— Ella va a despertar — la voz de Ryan sonaba como consuelo para nosotros.
Comimos en un silencio incómodo ya que Grace no tenía mucha ganas de hablar al igual que yo. Al terminar, la rubia se excusó yendo al baño y yo me dirigí a Ryan.
— ¿Hiciste lo que te dije? — pregunté hosco. Necesitaba hacer algo, pero no podía alejarme de Serena, no cuando ella estaba en una situación tan vulnerable.
Él asintió — Nadie lo ha visto. Fui a todos los lugares y he estado hablando con todos sus chicos. Parece que la tierra se comió a Joe.
Negué. La ira corría por mis venas. Ese malnacido iba a pagar lo que hizo, entre más rápido lo pagara mejor.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
