44 | Turbulencias

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Nate

La brisa primaveral pegaba en mi rostro al llegar a la pista de despeje del jet.

Ese día saldríamos a Italia precisamente a Roma para solucionar el problema. Permanecía recargado en mi auto en lo que los asistentes subían mi equipaje.

El piloto se acercó a saludarme.

— Largo viaje, señor Crawford.

Asentí — Así es, pero no nos veremos en un tiempo.

— Claro, pero estoy a su disposición en cualquier momento.

Iba a decir algo más cuando otro coche llegó cerca de nosotros. De él bajo una Serena extremadamente profesional, lucía un pantalón de vestir negro con una blusa del mismo color y un saco ligero color blanco. No podía faltar su bolso en su brazo derecho. Lucía lentes de sol y se acercó a nosotros con el característico sonido de sus tacones sonando detrás de ella.

— Buenos días, caballeros — Saludo al piloto para después verme a mi. Se quitó los lentes arrebatándome el aire con esos ojos hazel que lograron hipnotizarme por un momento.

— Buenos días, señorita. Todo está en orden iré a verificar los últimos detalles, con su permiso.

Se retiró rápidamente y Serena se colocó a mi lado.

— ¿Estás listo? — Cuestionó mirando al jet. Desvíe mi mirada hacia ella.

— ¿Tú lo estás?

Me miro rápidamente y suspiro — Eso creo.

Ambos subimos al jet. Me senté frente a ella y una sobrecargo se acercó a nosotros.

— Buenos días, ¿Puedo ofrecerles alguna bebida o algún aperitivo? — Se recargó en mi asiento acercándose más a mi.

— No necesitamos nada, gracias — Serena la cortó sin verla ya que mantenía su mirada fija en su móvil.

La mire incrédulo a lo que ella levantó su mirada.

— ¿Tengo algo en la cara?

Negué. Su móvil comenzó a sonar y rápidamente contestó.

Hablaba con Grace eso era claro ya que comenzó a hablar rápidamente muy emocionada hasta creo que Priscila se unió a esa llamada ya que su emoción solo aumentaba.

Sonreí al verla reír mientras ella veía la ventana. Sus ojos se achicaban y se tapaba la boca tratando de contener su risa, tuve que resistir el impulso de acercarme a quitar su mano y así poder seguir escuchando ese sonido.

El piloto se acercó a mi.

— Está todo listo, pronto comenzaremos el despeje — me informo y asentí.

El despeje fue tranquilo y Serena continuó hablando con las chicas.

Sería un vuelo muy largo, pero iba preparado, llevaba algo de trabajo, mis audífonos y quizás vería una película más tarde en la habitación de descanso.

Desplegué algunos papeles en la mesa frente a mi, comencé a trabajar ya leer algunos informes con la voz de Serena de fondo cundo de pronto se levantó aún con el móvil en su oído.

— ¿A dónde vas? — Mi pregunta fue por impulso. Ni siquiera lo pensé, fue como si mi boca hablara por sí sola.

Tapó la bocina del móvil — Te dejaré trabajar.

Caminó hacia la habitación y yo me dediqué a lo mío.

Teníamos un plan estructurado y se suponía que todo iría en marcha. Trataba de mantenerme tranquilo ya que sabía que a Serena este tema la ponía de los nervios.
Lucía un poco estresada y pude notar que no durmió ya que tenía ese aspecto de cansancio y cuando habló con las chicas no dejo de bostezar.

Noches de inviernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora