Nate
Lamentablemente teníamos que volver a casa en algún momento. Tenía que admitir que aunque no fui muy fan de Italia, jamás olvidaría lo que viví ahí.
Roma se quedaría incrustada en mi mente por el resto de mis dias como el lugar donde recuperé a Serena.
Estaba agradecido con Roma por ello. Solo por eso, por que no planeaba volver. Los italianos no fueron de mi agrado.
Aunque mi tiempo aquí con ella fue muy ameno. Desde que volvimos, aproveché cada segundo para estar con ella.
Salimos temprano del hotel junto a nuestros amigos rumbo al aeropuerto donde usaríamos mi jet para volver.
— Extrañare este lugar — Serena suspiró mirando la ventana del coche. Nuestras manos estaban entrelazadas y estábamos más juntos que nunca.
Estos últimos dias habían sido espectaculares. Despertábamos juntos. Desayunábamos. Pasábamos el rato en la piscina o playa. Almorzábamos, en resumen hacíamos todo juntos y difícilmente salíamos de la habitación, si saben a lo que me refiero.
— ¿Por qué? — Cuestioné haciendo que me mirara con esos ojos que me ponían a sus pies.
— Es muy bonito y... aquí volvimos a ser nosotros. Es un lugar especial — dijo mientras se acurrucaba junto a mi. Me gusto la sensación de calidez —Tenemos que volver.
Negué — Muñeca, no. Roma... no fue mucho de mi agrado — ella exclamó claramente ofendida y me arrepentí de mis palabras — Claro que es un lugar especial por que aquí volviste a mi, pero... podemos ir a cualquier parte del mundo.
Ella negó con seriedad.
— Di un lugar y te llevaré.
Volvió a negar.
— ¿Haz ido a Noruega? Es fantástico...
La misma reacción.
— En Hawái podemos surfear y... — se cruzó de brazos provocando que sus pechos se asomaran un poco sobre su escote haciéndome tartamudear — Eh... bueno. Volveremos.
— ¡Te amo! — dijo arrojándose sobre mi.
Sabia como manipularme y ella podía hacerlo a su antojo. No me quejaría.
— Yo te amo más — respondí con adoración.
Adoraba a Serena y había comenzado a sentir esta adoración más intensa y profunda que nunca, por ejemplo toda esa noche no dormí ante las ideas que se me presentaban en la cabeza, pensando en si era muy pronto o el tiempo sería el adecuado.
El camino al aeropuerto fue rápido. Ya estábamos abordando cuando sentí a Grace tambalearse ligeramente frente a mi. Como acto reflejo tomé sus hombros intentando estabilizarla.
— ¿Estas bien? — pregunte y ella se apoyó en mi hasta que tomó asiento.
— Si. Fue solo un mareo, gracias. — sacudió la cabeza y pude notar su nerviosismo.
Todos tomamos nuestros asientos después de que el piloto me informó que todo estaba listo para el despegue.
Ya en el aire, Serena acariciaba mi mano mientras leía una revista de moda. Andrew y Priscila estaban a nuestro lado ambos haciendo videollamada con Tomy quien solo repetía lo mucho que los extrañaba y frente a nosotros Ryan y Grace cuchicheaban sospechosamente sobre algo.
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Noches de invierno
RomantikSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
