Nate
— Esto es tan molesto.
Veía a mi esposa pelear contra uno de sus vestidos de maternidad que ya no eran de su talla, aunque ella aseguraba que no necesitaba un vestido más grande, yo la apoyé por que atesoro mi vida.
Serena tenía ocho meses de embarazo, casi nueve, su vientre estaba muy abultado, no como los mellizos, pero según ella se sentía más grande.
— ¿Vas a quedarte ahí parado? Ayúdame — me aleje del marco de la puerta donde la veía embobado y fui hasta ella para cerrar la cremallera del vestido.
— Listo — dije.
— Me veo horrenda — se dijo así misma viéndose en el espejo.
Su cabello estaba suelto por su espalda, no llevaba maquillaje y el vestido color blanco le daba luz a su rostro.
— Estas preciosa — dije y ella me miró frunciendo el ceño.
— Solo lo dices por que te casaste conmigo y por que llevo a tu hija en el vientre — acaricio su estómago. Sonreí.
Tendríamos una hija. Nolan ya nos lo había dicho, así que cuando el doctor lo confirmó solamente subimos el ego de nuestro hijo de cuatro años al decirle que estaba en lo cierto.
— Toca — Mi esposa tomo mi mano y la coloco en su vientre. Pude sentir un ligero movimiento — Esta niña ya quiere salir.
Honestamente estaba muy emocionado. Quería conocer a la bebé, pero al mismo tiempo me moría de miedo. ¿Qué tal si no le agradaba? ¿Y si me odiaba? ¿Si algo le pasaba? Con los mellizos me fue bien, ellos se tenían el uno al otro, pero no sabía como ser papá de una niña.
Ella sería mi bebé y no sabía que hacer con toda esa emoción en mi pecho.
Bajamos a desayunar donde Nick miraba a su madre con una cara de susto al ver todo lo que Serena comía.
— Mamá...
— Dime cariño — lo miro con una sonrisa y parece que Nick desistió de su idea.
— Aquí está la miel, por si quieres colocarle a tus pancakes — respondió nervioso.
— Eres un cielo, te adoro.
Nolan y yo intercambiamos miradas y decidimos no comentar nada.
Nos despedimos de mi esposa y lleve a los niños con mi madre ya que ella quería mostrarles la remodelación de su habitación de juegos en su casa. Mi madre estaba encantada con ser abuela y más aún con ser abuela de una niña.
— ¿Cuanto falta para que la bebé venga? — Nolan preguntó en el auto
— Muy poco — respondí — ¿Por qué?
— Ya queremos conocerla, verdad hermano?
— ¡Si! — Nick se emocionó — Y quiero que mami deje de dormir.
A diferencia del primer embarazo de Serena donde se la pasaba incómoda y vomitando todo el tiempo, con nuestra hija extrañamente no se presentaron esos síntomas sino que dormía todo el tiempo. Siestas largas en las que se cansaba de tanto dormir.
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Noches de invierno
RomanceSerena Brooks es la definición de obediencia y tranquilidad. Siempre sigue las reglas y todo tiene que estar controlado a su alrededor, su debilidad en casa la a vuelto fuerte fuera de ella. Nate Crawford hace lo que le apetece, siempre siendo el c...
