Capítulo 24

1.6K 109 23
                                        

CAPÍTULO 24
NORA

Las últimas ocho semanas han sido... entre las mejores y peores de mi vida, quizás. Y es que todo lo referente a trabajo me tiene hecha mierda, pero todo lo que tenga que ver con Alejandro, mi familia, Leigh y su perro han sido lo bueno.

Me he dado cuenta de que a veces idealizamos momentos de nuestra vida y vemos las cosas como queremos que pasen y cuando no suceden como lo hemos planeado entonces nos sentimos... mal. A lo que quiero llegar es que me emocionaba empezar a trabajar y ahora que lo hago, si bien me gusta y he aprendido muchísimo más, no está siendo lo que planeé ni lo que esperaba. Y sí, todo esto se reduce a una sola persona que desde el inicio me hace la vida imposible: Kenner.

Normalmente me gusta pensar en positivo, arcoíris, florecitas, felicidad, sexo, el trío... pero joder, cómo cuesta a veces. No soporto más lo incómoda que me hace sentir la manera en la que me ve, ni los desplantes que suele hacerme frente a pacientes, ni la manera en la que intenta hacerme sentir inferior. Más de una vez he tenido que ir a la oficina de James solo para mantenerlo al tanto de la situación y siempre que él me da la opción de despedir a ese hombre yo le digo que no hagamos el problema más grande porque sé que Kenner tiene suficiente para hacerme quedar a mí como la mala e incluso como dijo una vez, denunciarme por difamación. Y luego eso me llevaría a meter a Alejandro y no quiero.

—Davis. —Inspiro profundo, canalizo mis emociones y me giro para encarar al doctor Kenner —. Esa mujer ha venido tres veces en los últimos días. Contracciones de Braxton Hicks. Ya le dije que eso es lo que sucede, pero sigue insistiendo. Atiéndala y le da el alta.

No me gusta cuando me dan órdenes.

No si no es Alejandro hablándome con voz ronca y agitada, viéndome a los ojos, tomándome de la mandíbula y... concéntrate, Nora.

El punto es... no me gusta cuando alguien que no es de mi agrado me dice que hacer.

Pero me gusta menos tener que callar.

Yo.

Tener que callar.

Quizás mi boca no se mueve, pero estoy segura de que mi mirada lo dice todo.

—¿Algún problema? ¿O irá a acusarme de nuevo?

Me encojo de hombros.

—¿No cree que si ha venido tres veces es porque hay algo más molestándola?

Enarca las cejas.

—No. —Masculla —. Mejor vaya y demuéstreme que sí es buena para algo.

«Sí es buena para algo», nunca fingir indiferencia me había costado tanto. Digo, muchas veces he escuchado ya que no soy buena, no necesito que alguien como él me lo diga.

Carepicha —murmuro y me alejo de él, pero siento su mirada muy fija en mí.

Me acerco a la chica y mientras hablo con ella para saber porqué ha venido, descubro que es dos años menor que yo, aún estudia y ha vivido todo este proceso solo con la compañía de su familia porque el idiota del donador de esperma la ha dejado. Creo que ese es uno de los principales miedos que tengo en cuanto a embarazos y bebés se trata.

La escucho hablarme mientras monitoreo sus signos y los del bebé, todo parece estar bien, sin embargo, en el ultrasonido veo que el bebé aún no está en la posición correcta, es decir, boca abajo, sino que está sentado y por las semanas que tiene de embarazo ya es para que esté en posición. Es por eso que sus dolores y molestias me hacen sospechar y decido no darle el alta aún. Quiero asegurarme de que sí ha estado teniendo contracciones falsas y no es algo mayor que pueda afectar a ella o al bebé.

Querida NoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora