Capítulo 42

2.5K 160 63
                                        

CAPÍTULO 42 ALEJANDRO

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

CAPÍTULO 42
ALEJANDRO

Conduzco hacia el apartamento de Nora con una canción que se reproduce en el radio de fondo. Suena conocida y por alguna razón siento que trae recuerdos.

Recuerdos con Nora.

Y aparte de recuerdos me hace imaginar muchísimas cosas. Me hace recordar la cercanía que compartimos en su habitación, la noche que dormí con ella, la mañana siguiente cuando me metí entre sus piernas y ella estaba sentada sobre la isla de su cocina o cuando la abracé por detrás y nos tomábamos esa foto de las treinta semanas.

Conduzco mientras reproduzco imágenes de lo que podría haber pasado si mis labios hubieran terminado sobre los suyos. Porque quise besarla. Estuve a nada de perder el autocontrol y besarla de verdad. No solo un beso corto robado. Sino uno donde pudiera saborear y disfrutar de sus labios. Disfrutar de ella.

Pero no lo hice porque quiero hacer las cosas bien.

Aunque me temo que antes no hicimos las cosas bien.

Estaciono el auto fuera del apartamento. Me gustaría decir que finalmente compré uno y que lo estoy estrenando para llevar a la mamá de mi bebé a su cita, cita a la que me emociona ir, pero no. El auto es uno de los de mi padre porque en este momento mis prioridades son otras, como terminar de amueblar mi nuevo apartamento por ejemplo. O comprarle cosas a mi bebé.

Tenía ahorros, pero los he gastado en mi nuevo hogar. Y mientras no vuelva a trabajar no tengo honorarios que cobrar, pero por el momento estoy bien. Me queda lo suficiente para continuar con mi casa y tener comida en la refri. Y comprarle cosas al bebé. Y a Nora.

En algún momento me compraré otro carro. Uno grande y espacioso donde Nathaniel tenga espacio suficiente.

Nathaniel.

Mi bebé al que hoy voy a ver.

Joder, se me sigue acelerando el corazón cada vez que pienso en ello. Nora me mandó un mensaje anteayer, mientras estaba con mis hermanos, en casa de de Abel conociendo al pequeño Aaron, ambos se burlaron diciendo que quizás solo acudía a mí porque no tenía quien la acompañara y si eso es o no verdad, no me importa. Porque me está involucrando. Me está haciendo partícipe de esto. Así sea solo hoy, así queden solo unas cuantas semanas para que nazca.

Por eso tomo todas las migajas que me da. Porque no quiero perderme más. Porque no sé si volveré a verla embarazada y preciosa.

Me bajo del auto apenas la veo salir del apartamento. Lleva puesto un vestido veraniego, rojo con florecitas blancas. Tiene un tipo de tela elástica en la parte del pecho y luego cae suelto y holgado hasta arriba de sus rodillas. Sus muslos y piernas gruesas se llevan mi atención, su piel morena se ve brillosa y me siento perdido.

Me pregunto si no tiene frío.

Está haciendo un poco de frío aún y ella está toda... pelada en los hombros y piernas.

Querida NoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora