«No dejemos que nuestra historia termine como un cuento efímero,
hagámosla tender a infinito, yo sé que podemos:
nuestro amor es capaz de eso y más». -Manuel Ignacio.
*
Nora y Alejandro empezaron su relación como algo fugaz, algo de una noche.
Nora...
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CAPÍTULO 26 ALEJANDRO
Si Nora supiera la verdadera razón por la que la he estado evitando, seguro me odiaría y se asustaría. Pero así como ella ha decidido mantener su mente ocupada visitando a sus padres, cuidando a Bailey o viendo a sus sobrinos, yo he decidido ocupar la mía haciendo una cosa más para ella.
En compañía de mi padre.
Prefiero eso que pensar en que al menos dos o tres veces a la semana veo al inútil de su ex jefe en la oficina. Me hierve la sangre cada vez que lo veo sonreír campante y feliz, como si no le hubiera hecho la vida imposible a mi novia por meses.
Siempre he sabido lo que quiero con Nora y esto que estoy haciendo nunca ha sido algo que haya puesto en duda. No voy a darle nada aún, pero soy un hombre precavido que quiere estar preparado para el día en el que ella empiece a darme señales de que está lista o el día que simplemente ella lo diga.
Nora no lo sabe, pero amarla ha sido una de las cosas más fáciles que he hecho en la vida, aunque ella crea que es difícil de amar.
—Hijo —dice papá y deja los cubiertos a un lado para verme a los ojos —¿Le has comentado algo a tu madre sobre esto?
—¿Qué debo comentarle? No debo decirle nada.
—Alejandro...
—En el momento en que esto que estoy haciendo se lleve a cabo veré si le digo, pero no porque deba sino porque quiero y porque me gustaría que mi madre sepa cuáles son mis planes. —Papá guarda silencio —. Sabes que yo adoro a mamá, pero adoro más a mi novia y si mamá no puede aceptar eso entonces yo no puedo aceptar los malos tratos que le da a Nora. Lo sabes. Te lo he dicho.
Que Julian Skadden se quede en silencio es algo difícil de lograr. Desde niño siempre he visto a mi padre como una figura imponente a la que respetar, sus facciones serias nunca me han dado la confianza de alzarle la voz o llevarle la contraria, pero él mismo me ha criado para ser como él y me enseñó que, siempre y cuando las cosas se digan con respeto, entonces podremos entendernos.
El asunto es que mientras mi padre se basa en el respeto y es tranquilo, mi madre es todo lo contrario.
—Solo digo que deberías hablar con tu madre.
Asiento.
—Hay otra cosa. —Enarco las cejas —¿Has hablado con sus padres?
—¿Janet y William? Ambos conocen cuáles son mis intenciones con su hija.
—Pero hasta donde sé, Nora es su única hija. Mujer. Sin importar los años, es y será siempre la luz de sus ojos, deberías hablar con William...
—Papá, hablaré con él cuando sea el momento adecuado, pero solo para evitar que alguno de sus bisturíes termine clavado en mi yugular porque él ya sabe qué quiero con Nora. Sé que Nora es y será siempre la luz de sus ojos, me lo ha dejado claro, pero no hablaré con él aún.