Capítulo 51

2.8K 160 46
                                        

CAPÍTULO 51NORA

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

CAPÍTULO 51
NORA

Alejandro solloza y me presiona más fuerte contra su cuerpo cuando intento alejarme de él, pero me sostiene contra su pecho con tanta fuerza que me lo impide. Muevo las manos de arriba hacia abajo por su espalda, reconfortándolo ante algo que desconozco. Pero lo hago porque él lo ha hecho conmigo cuando estaba sintiéndome insegura.

Apareció en el momento justo.

—Ale, ¿qué sucede? —susurro contra su hombro.

—Déjame tenerte así un momento más, por favor. —Su voz es baja, ronca y congestionada. No entiendo porque llora, pero me duele el corazón escucharlo —. Eres todo lo que necesitaba en mi vida y más, amor. Eres todo lo que está bien para mí. —Sus manos suben a mi cabello y hunde sus dedos entre las hebras y jala levemente de mi cabeza hacia atrás.

Sus ojos grises están rojos y llenos de lágrimas mientras me observa con tanta intensidad que me quema.

—Eras lo que me hacía no perderme del todo, eras lo que me hacía querer recordar y fuiste la pieza que me hacía falta. —Me besa. Lo hace con necesidad, con desespero y me roba el aliento sin siquiera dejarme reaccionar —. Ya no voy a necesitar hacerte preguntas sobre lo que fuimos.

—¿Qué?

—No necesito que estés recordándome nuestra historia.

Mis cejas se juntan mientras paseo mis ojos por todo su rostro. Se ve seguro de lo que dice, pero yo no entiendo ni la mitad.

—Ale, no entiendo.

—Que lo recuerdo, amor.

Creo que mi corazón se salta un latido. ¿Escuché bien lo que dijo o solo estoy imaginándolo?

—¿Qué?

Se ríe y vuelve a besarme.

—Que recuerdo todo, amor. Ya no hay borrones en mi cabeza, todo es claro y vivido. Todo. La noche que te conocí, las citas, esas noches en las que comimos helado en mi auto, la primera vez que me llevaste con tu familia, la primera vez con mi familia, Dios, hasta las insufribles palabras de mi madre. Recuerdo todo, Nora. Todos nuestros años juntos y todo lo que pasó antes del accidente.

Suelta una risita incrédula que sigo y esta vez soy yo la que lo besa. Estaba bien sabiendo que quizás esa parte de su vida nunca volvería del todo, estaba bien sabiendo que iba a tener que contarle todo detalladamente para que él pudiera hacerse una idea de las cosas, estaba bien con ello porque después de todo, lo tenía conmigo y eso era más importante.

Pude haberlo perdido por ese accidente, pero aquí está y por eso no me importaba pasar recordándole lo que fuimos.

Y ahora lo sabe. Recuperó parte de su vida, lo recuerda y ya no tiene que torturarse por no saberlo.

Querida NoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora