«No dejemos que nuestra historia termine como un cuento efímero,
hagámosla tender a infinito, yo sé que podemos:
nuestro amor es capaz de eso y más». -Manuel Ignacio.
*
Nora y Alejandro empezaron su relación como algo fugaz, algo de una noche.
Nora...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
EPÍLOGO 2 ALEJANDRO
5 años después
Espero impaciente recostado en la pared del baño con Nathaniel a mi lado, que me observa atento.
Le doy mi mejor sonrisa para no pasarle mis ansias.
—¿Y mami? —pregunta, sujetándose de mi pantalón. Paso una mano por su cabello negro y desordenado.
—Está en el baño.
Pensé que íbamos a tener una buena noticia en este viaje. Pensé que ella recibiría una buena noticia para su cumpleaños, pero parece que las cosas han fallado de nuevo.
No quise hacerme expectativas cuando me dijo que compraría una prueba, pero ¿a quién voy a engañar? Claro que me las hice, como cada vez que Nora se hace una. Porque cada una de esas veces me imagino que podré presenciar lo que me perdí con Nate.
—Papá —Nate jala de mi pantalón —¿Por qué no sale?
Nora lleva ahí metida unos diez minutos y nos está volviendo locos a los dos.
—Nora, amor —golpeo la puerta —. Somos dos hombres necesitados de tu presencia. ¿Puedes abrir? —Bajo la vista para ver a Nathaniel, le sonrío de nuevo —. Háblale tú.
Acerca su manita cerrada en un puño a la puerta y la golpea unas tres veces.
—¿Mami?
—Ya voy, bebé.
Inhalo profundo al escuchar su voz cortada. Ya sé la respuesta.
Nora abre la puerta. Sus ojos verdes, llenos de lágrimas, se encuentran con los míos unos segundos antes de que baje la vista al otro par de ojos grises que la observan. Le da una sonrisa a nuestro hijo y pasa una mano por su carita.
Paso un brazo por encima de sus hombros y ella rodea mi cintura al mismo tiempo que deja caer su cabeza en mi hombro.
—Sentí que esta vez sería positiva... lo siento. —Beso su cabeza.
—No hay nada que sentir, amor —susurro contra su pelo —. Ya llegará el momento, mientras podemos seguir intentado, si quieres. —Le guiño un ojo cuando se aleja de mí.
Llevamos tiempo intentándolo. Yo llevaba muchísimo más tiempo insistiendo por un segundo bebé, especialmente desde hace tres años que la vi cargar a Stella por primera vez. Recuerdo perfectamente verla con la pequeña bebé rubia en sus brazos mientras Nathaniel estaba a su lado, viendo a Stella con curiosidad y Nora los veía a ambos con amor y dulzura. De hecho, creo que me quedé con la idea de tener más bebés desde que Nora me dijo que Kinleigh estaba embarazada, después de todo Nora bromeó diciendo que si mantenía mi boca cerrada, tendríamos cinco bebés más.
Fue un comentario sarcástico, pero yo me quedé con ello, porque de verdad quería y quiero más hijos con ella, pero le he dado todo el tiempo que ella merece para que estuviera lista para ello.