Capítulo 50

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CAPÍTULO 50 ALEJANDRO

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CAPÍTULO 50
ALEJANDRO

Abro la puerta de la cafetería y veo hacia mi pecho, donde Nathaniel duerme cómodamente en el portabebés o en lo que Nora llamó fular. Quise traerlo conmigo para que Nora tuviera un momento de paz y dedicara al menos unas horas solo a ella.

Al alzar la vista me encuentro con William, Greg y Mike me esperándome en una mesa. La conversación que según ellos les debía era cosa seria, tanto que Greg le escribió a Nora diciéndole que me esperaban aquí.

Saludo a Rose desde la puerta antes de girar a mi derecha y dirigirme a la mesa donde mi suegro y mis cuñados me esperan. Agradezco tener a Rose en la caja, así hay testigos por si intentan algo en mi contra por mis intenciones de casarme con su chica. Digo, muy adulta y todo, Nora es la menor de tres hermanos y la niña de los ojos de su padre.

Me pongo la gorra con la visera hacia atrás cuando llego donde ellos. Gregory y Michael me observan con los ojos entrecerrados y William... serio. Creo que hoy se esfuerza por mantener un semblante más serio que de costumbre.

Hasta que parece darse cuenta de que no estoy solo. Su mirada impasible muestra una pizca de lo que quiero creer es emoción al ver el bulto en mi pecho.

—¿Trajiste al niño para evitar la paliza de Greg?

Me rio entre dientes.

—Si quieres que responda que sí, Mike, te quedarás esperando. —Tomo asiento a su lado —. Traje al bebé para que Nora pudiera descansar un poco.

Un atisbo de sonrisa aparece en el rostro de William.

—Entonces... —empieza a decir y da un sorbo a su café —. Le diste a mi hija un anillo.

Veo a Nathaniel. Sigue dormido, como si absolutamente nada pudiera molestarlo en este momento en el que su abuelo y tíos quieren degollarme.

—Después de regresar como si nada cuando la dejaste por meses.

—Ese es un tema que ya hablé con Nora y la única con la que tenía que discutirlo era con ella, el resto no te incumbe, Gregory. —Mike, quién está a mi lado, se ríe.

—Yo me iré a hablar con Rose —anuncia Mike —¿Vienes, Greg? —su hermano mayor me fulmina con la mirada antes de ver a su padre y finalmente se levanta —¿No quieres que nos llevemos al bebé?

—No.

Mike se ríe y asiente.

—Es mi sobrino, ¿sabes? Soy bueno con los niños. —Me da una palmada en la espalda —. No lo mates papá, mira que Nora lo ama. —Y con eso, empujando a su hermano en el proceso, se aleja.

Desde que conocí a la familia de Nora me he llevado bien con todos, sus hermanos y su padre sí se mostraron protectores con ella por ser la menor y la única mujer, pero nunca hubo ningún problema. Ahora parece que me han hecho la cruz, al menos Greg, que no me quiere cerca de su hermana. Lo entiendo en cierto punto, ante sus ojos fui el idiota que dejó a su hermana embarazada y desapareció, pero eso no le da derecho a echarme en cara cosas que yo ya hablé con Nora. Al fin de cuentas, mi relación es con ella, a quien le debía explicaciones era a ella y ya se las di. También le dije que aceptaba cualquier migaja que ella quisiera darme porque yo quería ser parte de todo esto, le di opciones y ella tomó la que creyó correcta para ella y por ella.

Querida NoraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora