Extra: feliz cumpleaños, Alejandro Skadden

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Este extra es porque hoy, como bien dice el título, es el cumpleaños del guapo de ojos grises. Se 10 meses después del Epílogo 1. Nate tiene 1 año y 4 meses.


Nora

Nate está de pie en su cuna, sujetándose de la baranda y viéndome con atención mientras intento ponerme el traje. De hecho, se ríe de mí al verme saltar para poder subir las medias por mis piernas y encima de los leggins sin romperlas.

Me estoy disfrazando de esto solo por él. Porque yo quería que fuéramos Daredevil y Elektra, iba más con nosotros. Él es abogado, tuvo un accidente... y yo solo quería vestirme de rojo. Como siempre. Pero él quería otro disfraz y yo no puedo negarle sus deseos al cumpleañero.

Además, tenemos un pequeño diablillo al que puedo disfrazar.

Cosa que he hecho a lo largo del mes. He comprado cientos de disfraces solo para ponerlos a Nate, porque se ve adorable. ¿Y esas pijamas de animales, las que tienen orejitas? También se las he comprado. De hecho, en este momento está usando un trajecito de murciélago. Cada vez que lo veo dando saltitos, moviendo sus manitas y sonriéndome con dulzura y sus regordetas mejillas teñidas de color carmín me enamoro más de mi bebé.

Hace un tiempo estaba embarazada de él y no teníamos a Alejandro cerca.

Este año somos una familia de tre... cuatro. Hace unos años Alejandro y yo nos íbamos de fiesta a algún club; este año iremos adonde mis padres para darle el primer Halloween a nuestro bebé, mientras él y yo vamos disfrazados de una pareja de comics y Nate irá disfrazado de un personaje ajeno a ellos.

La vida es bastante curiosa.

El corsé blanco que me pongo después me alza los senos, que ya de por sí están grandes. Me gustan y sé que a Alejandro le gustarán.

Le doy un beso a Nate en la cabeza antes de sentarme en la cama para ponerme las botas y busco la chaqueta negra. Es como esas que usan los magos en su show.

—¿Listo para sorprender a tu papá con tu traje, bebé? —Me da una sonrisa que muestra sus pequeños dientes y es tan adorable que me hace olvidar que en las noches, cuando le doy teta, me muerde.

Lo alzo y respiro profundo. Mi bebé bonito.

—Mamá —dice, tocándome el pelo —. Amo.

Sonrío antes de llenarle la carita de besos.

No sé en qué momento empezó a decir te amo. Quizás porque Alejandro nos lo dice cada vez que tiene la oportunidad, en las mañanas cuando estamos juntos antes de que alguno de los dos vaya al trabajo, en un audio cuando no está con nosotros, las veces que se sienta en el suelo a jugar con Nate, en las noches antes de dormir. Todo el tiempo, todos los días, a cada momento posible, Alejandro nos dice que nos ama. Y mi bebé ahora nos lo dice.

—También te amo, bebé. Mucho, mucho, mucho.

Lo acuesto en la cama, le quito su trajecito y cambio su pañal antes de ponerle el disfraz. Alejandro adorará verlo.

—Hoy te quedarás con los abuelos —digo mientras termino de vestirlo —. Porque mami y papi tienen algo que hacer. Hoy papi cumple años, ¿sabes? —Nate me observa con grandes ojos grises —. Ya es un señor de treinta y tres años, ¿sabías eso? —Sonrío al verlo sonreír —. Sí, es un señor treintón ya. —Le doy un par de besos en las mejillas —¿Quieres comer antes de irnos? Te hice puré y pollo.

—Agua.

—Sí, te daré agua.

Alejandro y yo debemos vernos en casa de mis padres, y más le vale llegar disfrazado. Me aseguro de que Nate no haga un desastre con su traje mientras come solito y hablo con Kinleigh mientras lo observo. Se supone que ella y James irían donde mis padres también, pero resulta que él tuvo que entrar a una cirugía de emergencia y ella está esperándolo.

Querida NoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora