«No dejemos que nuestra historia termine como un cuento efímero,
hagámosla tender a infinito, yo sé que podemos:
nuestro amor es capaz de eso y más». -Manuel Ignacio.
*
Nora y Alejandro empezaron su relación como algo fugaz, algo de una noche.
Nora...
Este extra es más o menos unas 2 semanas después del anterior<3
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Alejandro
Nora vuelve a reírse a carcajadas al recordar que hace un rato vimos como un señor, que iba caminando, se tropezó con sus propios pies y casi se va de bruces al suelo. Intento contener la risa, pero tal como en ese momento, me es imposible lograrlo. El recuerdo y la manera en la que ella estalló en una carcajada sin disimulo alguno me ganan y termino riéndome con ella otra vez.
Su cabello negro y ondulado se mueve a medida que ella se ríe y esta vez, a pesar de intentar detenerse, no se cubre la cara o regula su risa que me resulta escandalosa y contagiosa. Intenta hablarme, pero ni siquiera se le entienden las palabras y eso nos hace reír más. Cuando sus ojos conectan con los míos, los noto brillosos por las lágrimas que la risa le provocó. Toma una respiración profunda y luego suspira.
—Lo siento, normalmente no soy tan hija de puta, pero me dio risa —se limpia las lágrimas —. Pero nadie lo manda a no prestar atención.
—Supongamos que la conversación que tenía por teléfono lo distrajo —ella asiente y yo estiro mi mano para limpiarle una mancha que queda en su rostro.
—¿Se me corrió el maquillaje? —niego.
—Pero tenías algo ahí. —Aún tengo mi mano su mejilla y con el pulgar le acaricio el pómulo.
Hoy he descubierto bastante sobre ella y me gusta lo que me ha contado. Creo que hasta ahora, no había conocido a alguien que viviera la vida de una forma tan despreocupada, tan libre y tan feliz. Según ella, es más sencillo, te libera de problemas, de estrés y de malos ratos, y honestamente, se lo creo. Solo hay que mirarla.
—Como te decía —vuelve a retomar nuestra conversación antes del ataque de risa —. Estudio medicina porque mi abuelita fue enfermera, mi abuelo era médico, mi mamá es enfermera y mi papá es dentista, entonces creo que la cosa siempre fue por ahí. Mis hermanos son los únicos que cortaron el rollo —rueda los ojos y sonríe —. Pero a mí me llamó la atención todo lo que mi abuela o mamá me contaban, recuerdo que habían veces en las que buscaba sus libros y pasaba horas leyéndolos, aunque no entendiera nada —ríe —. Aunque no lo parezca, me gusta investigar y saber cosas, y quizás me quejo mucho de la carrera, pero me gusta. Además, gracias a ello tengo a Leigh en mi vida.
Bebe de su refresco y sonríe.
—¿Y tú?
—¿Yo qué?
—Ya me dijiste por mensaje porqué estudias derecho, pero quiero escucharte.
Sonrío.
La luz del auto le ilumina la mitad del rostro y me hace más fácil ver sus ojos verdes. Mi plan con ella era ir a comer a un pequeño restaurante de comida china, su favorita, pero estaba a reventar de gente, por lo que terminé pidiendo comida y ahora estamos en un mirador, sentados en el auto mientras comemos.