CAPÍTULO 29
NORA
—Entonces, ¿fue todo lo que imaginabas? —Kinleigh me da una taza de chocolate caliente y se sienta a mi lado en el sofá.
No hace mucho Alejandro vino a dejarme y hace solo unas horas él y yo estábamos llevando a cabo algo que hace años no era nada más que una fantasía. No me arrepiento, quizás lo único que no rescato es el insoportable dolor de cabeza que me cargo en este momento, pero fuera de ello y del ligero dolor de cuerpo, todo fue increíble.
Mis hormonas locas solo intensificaron todas mis emociones ayer y me ayudaron a tener un par de los mejores orgasmos que he tenido en mi vida. Fue asombroso, las sensaciones, los roces, los besos, la mirada de Alejandro sobre mí mientras Kate...
—Nora —Kin chasquea los dedos frente a mí —. No te estoy pidiendo que revivas el momento, solo pregunté algo.
Doy un sorbo al chocolate y sonrío.
—Fue mucho, muchísimo, mejor. Todo. ¿Quieres que te cuente? —pregunto —. Te lo contaré de todos modos.
Kin ríe divertida y mientras tenemos el tele puesto y ella dibuja, yo le cuento absolutamente todo con lujo y detalles: desde que estábamos en ese club hasta la hora que decidimos irnos de ahí. En más de una ocasión me dice que he proporcionado demasiada atención y en otras pregunta «¿y qué sucedió después?». Me gusta hablar con Kinleigh porque sé que ella no juzga y si lo hiciese, suele ser honesta y me lo dice a la cara.
—Nora —me interrumpe —¿Podemos cambiar el tema y hablar acerca de...?
—No.
—Es la otra semana —me ignora —. Y sé que estás nerviosa, pero...
—Temo perder el trabajo del todo, Kinleigh. —Suelto aunque desearía haberme mordido la lengua porque ya no voy a poder callarme —. No creo que sea buena para algo más que no sea lo que estudié y por lo que me esforcé por años, aunque no pareciera. —Cierra su cuaderno de dibujo y fija sus ojos cafés en mí. Así es como sé que esto se ha puesto serio —. Tardé mucho tiempo decidiendo que estudiar y creyéndome que era capaz de hacer algo más que solo estar encerrada en mi habitación por haber sido tan estúpida por un idiota que me jodió como para que otro pobre imbécil me hiciera la vida imposible y ahora me encuentre en esta situación. En aquel tiempo perdí un año de estudios por sumirme en mi propia miseria, ahora que sé realmente lo que valgo, que quiero volver y hacer frente a la situación no puedo porque no me dejan ni siquiera pisar el hospital.
Fijo mi vista en sus ojos antes de ver hacia el tele unos segundos.
—Sé que no son las mismas situaciones, pero ambos fueron errores que cometí.
—No es así, Nora. Antes confiaste en quien no debías y ahora el problema no lo causaste tú.
—Sé que enviar fotos a un adolescente precoz y matar a un bebé son situaciones distintas... —hace una mueca y abre la boca para replicar mis últimas palabras, pero me adelanto —. Pero ambas me han hecho sentir que las palabras de Anna son ciertas. Que no soy buena. No soy buena para elegir en quién confiar y no soy buena para hacer mi trabajo.
—Nora...
—¿Recuerdas que quería golpear a Marian cuando te hizo lo que te hizo? —Me rio sin ganas al ver la mueca en su rostro —. Lejos de que fuera una broma de mi parte para hacerte sentir mejor, era porque sentía que esa vez podía hacer algo al respecto. Porque no quería que tú sintieras lo que yo sentí cuando mis fotos rondaban los celulares de mis compañeros. Porque ya tenías mucha mierda encima como para que te expusieran de esa forma. Quería demostrar que sí soy buena amiga. Porque quería ser para ti lo que mis amigas no fueron para mí en ese momento. Y porque cuando te lo conté la primera vez, todo lo que hiciste fue escucharme y abrazarme sin juzgarme y me hiciste desear haberte conocido antes para que estuvieras al lado de esa Nora que por mucho tiempo se sintió como... nada.
ESTÁS LEYENDO
Querida Nora
Romantizm«No dejemos que nuestra historia termine como un cuento efímero, hagámosla tender a infinito, yo sé que podemos: nuestro amor es capaz de eso y más». -Manuel Ignacio. * Nora y Alejandro empezaron su relación como algo fugaz, algo de una noche. Nora...
