Demian era totalmente fiel a la tímida omega carente de forma lobuna, incluso mucho antes de haberse enlazado a ella, la amaba con locura y deseaba tanto poder hacerle ver a todos que ella era su compañera; sin embargo, después de la disolución del consejo por petición del nuevo alfa, se dio cuenta de lo riesgoso que resultaría, por lo que, para mantenerla a salvo, debía seguir tratándola como una sirviente y hacerle creer a todos que solo la usaba para satisfacer sus deseos, pero ¿por cuánto tiempo podría mantener la mentira?
—¿Se encuentra bien?
Esa dulce voz lo hizo volver en sí y redirigir la mirada hacia su cama en donde la lobita estaba sentada. Se veía tan encantadora vistiendo únicamente una de sus camisas y mirándolo con cierta preocupación.
—¿Estás segura de que quieres pasar la noche aquí? — le preguntó luego de unos segundos.
Las mejillas de la lobita adquirieron un leve tono rosado y luego asintió rápido con la cabeza. Demian ladeó una sonrisa y fue directo hasta ella para envolverla en un cálido abrazo.
—Mi pequeña luna — susurró — he pensado en abandonar la manada e ir a Múnich.
Nova se apartó de él para poder mirarlo a los ojos.
—Esta manada se esta desmoronando — continuó diciendo el lobo — Patrick Klein está loco y no me voy a arriesgar a que algo malo te pase — le acarició la mejilla con ternura — ¿Qué te parece si huyes conmigo?
Esa pregunta le hizo volver al día en que Rigel le hizo la misma propuesta, ¿qué hubiera pasado de haber aceptado? Seguramente irían de un lugar a otro viviendo de lo que se pudiera, incluso de sus mismos instintos. En cambio Demian tenía la capacidad de brindarle seguridad y un sitio fijo para vivir que cumpla con todas las comodidades. Y si lo pensaba bien, en Hoffmann ya no le quedaba nada, su padre estaba muerto, sus hermanos la repudiaban, su madre se encerró desde hace ya varios días y Rigel estaba por ser ejecutado, e incluso renunció a la idea de encontrar al extraño que tiempo atrás le había enviado una carta; a lo único que podía aferrarse ahora era al hombre que tenía enfrente. Aceptó asintiendo con la cabeza y Demian sonrió.
—Vamos a estar bien, mi dulce luna.
Nova también sonrió al tiempo que liberaba su colita de lobo y la agitaba alegremente dándole golpecitos al colchón provocando que Demian prestara atención a lo que había hecho con las almohadas y las sábanas.
«Hizo un nido — pensó — y seguro no lo sabe.»
Estaba en lo cierto, Nova no tenía idea de lo que había hecho, era su instinto de loba lo que le había llevado a actuar así y de igual manera estaba comenzando a liberar feromonas que lentamente despertaban en Demian sus instintos más primitivos.
«Este aroma… — continuó, al tiempo que aspiraba el dulce aroma de su hembra — Dioses… si sigue así yo… »
—¿Señor?
De nuevo esa voz lo hizo aterrizar por un instante, pero ese dulce aroma estaba cerca de hacerlo enloquecer y el llamado de una hembra en ese estado era difícil de ignorar. La pequeña mano de la joven loba sobre su mejilla lo hizo estremecer.
—¿Señor? — insistió Nova — puedo sentir que algo le pasa.
No tuvo respuesta y pronto se sobresaltó cuando Demian terminó por derribarla sobre el colchón y colocarse encima de ella para descubrirle los hombros y pasar la lengua sobre aquel que tenía la marca de su lazo haciéndola temblar.
—Mi luna… — jadeó — sé que dije que no volvería a tocarte hasta que el antiguo alfa aceptara nuestro lazo, pero… eso ya no importa, ¿o sí?
Mordió ese pálido cuello con suavidad, dejando a Nova sin aliento y con el rostro enrojecido. El pequeño cuerpo debajo de él temblaba, sabía que su lobita era capaz de sentir su excitación debido al lazo y que poco a poco también estaría tomando control de ella.
—Supongo que no — respondió Nova en un hilo de voz.
El beta gruñó suave y profundo, fue igual al ronroneo de un gatito, y una de sus manos se aventuró al interior de la camisa y aprisionó uno de esos pequeños pechos mientras la punta de sus afiliados caninos rozaban esa deliciosa carne de sabor tan dulce. Nova gimió y con manos torpes comenzó a desabotonar la camisa de su señor y poder acariciar esa piel tan dura y cubierta de enormes manchas rojizas.
Los besos devoradores de Demian dejaban a Nova sin aliento mientras su mano le acariciaba con delicadeza el pezón derecho poniéndolo tan duro como fuera posible.
—¿Cómo lo quieres? — susurró Demian entre besos, con voz grave y seductora — puedo hacerlo como hombre o como lobo.
Nova no supo qué responder, en realidad no le importaba en qué forma estuviera, estaba tan excitada que lo único que quería era perderse en el fresco aroma a bosque de Demian mientras este tomaba posesión de su cuerpo. Cerró los ojos y dejó que la boca de Demian le brindara al resto de su cuerpo el trato que merecía. Lo sintió saborear su cuello, sus pechos y sus pezones, haciéndola liberar el dulce néctar de su palpitante intimidad que clamaba por ese atractivo y dominante lobo de destellantes ojos amarillos.
Un estruendo en la planta baja los hizo detenerse y Demian gruñó molesto, pensando en que alguno de los omega había roto algo. Que equivocado estaba cuando tres licántropos deltas entraron por la fuerza en la habitación; dos de ellos se lanzaron contra él mientras que el otro fue tras Nova que trató de escapar, pero fue atrapada para ser llevada con él.
El beta rugió liberando parte de su lobo de pelaje rojizo y los deltas que intentaron detenerlo fueron golpeados con una increíble fuerza mientras que en la distancia Nova gritaba y luchaba inútilmente por liberarse de su captor. Corrió escaleras abajo para rescatar a su lobita, pero no contaba con que en la entrada más deltas lo estaban esperando con pistolas Taser que rápidamente fueron accionadas y varios dardos se incrustaron en su pecho descargando una enorme cantidad de energía eléctrica.
En medio del dolor solo pudo ver a la joven siendo alejada de él y gritando su nombre con desesperación antes de caer paralizado contra el suelo junto a los cuerpos mutilados de su servidumbre.
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Omega
Hombres LoboCuando Nova descubrió que era incapaz de cambiar de forma como los otros licántropos, inmediatamente fue rechazada por su familia y se le asignó el rango más bajo de la manada, ser una omega, convirtiéndose en la sirviente de un solitario hombre que...
