El silencio de aquella celda traía a Rigel viejos recuerdos de su niñez; desde los años que vivió en el bosque junto a el licántropo que lo crió hasta la noche en que tuvo que huir de aquel pueblo que se había quedado atrapado en el tiempo. Esa noche lo tenía muy presente en la memoria, había hecho partícipe del ascenso de un nuevo licántropo alfa, los lobos beta lanzaban alabanzas y rezos a la luna mientras el miembro más viejo de la manada hacía una reverencia a los cuatro puntos cardinales en honor al sol y posteriormente colocaba sobre el cuello de su nuevo líder un relicario que en su interior contenía las cenizas del fundador del pueblo. Después de eso lo único que puede recordar es el fuego arrasando con todo a su paso.
Estaba casi seguro que en Hoffmann el nombramiento de un nuevo alfa pasaba por el mismo proceso, quizás con alguna variación; sin embargo, no hubo tal ceremonia para Patrick Klein, el ambicioso lobo ascendió al poder sin rezos ni alabanzas, pasando por encima de toda ley y tradición. Tenía muy grabado el día en que el alfa lo había ido a visitar y esbozaba una cínica sonrisa mientras le mostraba la cabeza cercenada de una mujer proveniente del pueblo donde creció.
—Esta estúpida profeta tenía pensado quitarme la satisfacción de quemarte vivo — le había dicho el alfa en un tono bastante arrogante y burlón — Como puedes ver, no iba a permitírselo.
Rigel no tuvo reacción alguna, no sentía nada por esa mujer, pero estaba decidido a no dejar que ese lobo se saliera con la suya.
—¿Sabes quién más va a acompañarte en la muerte? — volvió a sonreír — Esa omega inútil a la que tanto aprecias.
Patrick había soltado a reír de forma repugnante y descarada una vez que pronunció aquellas palabras, provocando su ira. Trató de alcanzarlo para causarle algún daño, pero las cadenas lo mantuvieron en su sitio, haciéndole recordar que aún no era momento de demostrar su verdadero ser.
Apretó con fuerza las cadenas hasta que los nudillos se le pusieron blancos y emitió un gruñido grave y profundo, decidido a enfrentar su destino.
—¡Ey, forastero! — llamó una voz lejana que lo sacó de sus pensamientos — Llegó tu hora.
Rigel alzó la mirada y sin poner resistencia dejó que aquel licántropo delta lo condujera fuera de la cárcel hasta la plaza principal en donde inmediatamente las miradas de desprecio se posaron sobre él, incluyendo la mirada indiferente, pero con cierto aire de satisfacción, del alfa que lo observaba desde la seguridad del balcón. ¿Por qué esa mirada le resultaba tan familiar?
—¡¿En dónde está la omega?! — gritó alguien entre la multitud, llamando su atención.
—¡Sí, ¿en dónde está?! — gritó alguien más — ¡Dijeron que moriría también!
Inmediatamente la pareja de Robert, Sibyl, salió de entre la multitud y subió al escenario.
—¡Nadie va a morir! — exclamó — ¡Ella es inocente! ¡Al igual que este pobre chico! — se giró a ver al alfa y lo señaló con dedo acusador — ¡Sepan todos que Patrick Klein miente!
La expresión de sorpresa de los presentes no se hizo esperar y el rostro de Patrick se deformó en un desagradable gesto de rabia, pero trató de mantener la compostura y fue el mismo Kellen que salió en su defensa.
—¡¿Cómo te atreves a acusar al alfa?! — exclamó en cólera.
Sibyl frunció el ceño y volvió a dirigirse a los presentes.
—¡Ese hombre nos ha mentido a todos y no merece estar ahí arriba! ¡Él es el responsable de la muerte del alfa Memphis Klein!
La multitud rápidamente empezó a armar un alboroto confundida, queriendo respuestas. Los lobos beta y los delta trataron de mantener el orden mientras Kellen siguió discutiendo con la pelirroja.
—¡¿Cómo puedes hacer semejante acusación?! — rugió.
—¡Es la verdad! — gruñó Sibyl — ¡Y tú eres su cómplice!
—¡No tienes ninguna prueba de lo que dices!
—¡Por supuesto que las hay! — saltó a decir Viveka Braun, colocándose junto a su hermana.
Patrick gruñó bajo y se inclinó sobre el barandal para dirigirse a la mayor de las hermanas.
—Debí imaginar que todo este alboroto era idea suya, señorita Braun — dijo en un tono bastante arrogante — ¿Es esto alguna clase de venganza por haber disuelto el consejo y que tu oportunidad de ser alfa se haya ido por el drenaje?
Viveka lo miró con ojos brillantes, dando una pequeña muestra de su poder como licántropo beta de alto nivel.
—Nunca me interesó ser alfa — su voz era firme — Estoy aquí para hacer justicia y quitarte de ese puesto que no te corresponde.
—Quiero ver que lo intentes — retó.
No hubo necesidad de decir nada más cuando un pequeño grupo de licántropos sin rango y en malas condiciones de salud se reunieron con las mujeres. Patrick los recordaba bien, había ordenado que los aniquilaran lejos de sus tierras después de haber asesinado a la profeta; sin embargo no contaba con que algunos habían logrado sobrevivir.
—¿Ellos son tus pruebas? — preguntó Kellen con una sonrisa burlona en el rostro — Son forasteros, su palabra no tiene valor aquí.
—Déjalo ya, Braun — dijo Patrick sin salir de su arrogancia — solo estás quedando en ridículo.
—¡El único que está haciendo el ridículo aquí eres tú! — gritó Sibyl.
Esto hizo a Patrick perder la paciencia.
—¡Suficiente! — rugió — ¡No seguiré perdiendo el tiempo con ustedes, brujas traidoras! ¡Arderán en el infierno junto a la omega y ese asesino! — sus ojos destellaron con fuego — ¡Atrapenlas!
Dos de los forasteros protegieron a las hermanas de Kellen que ya había sacado las garras y se abalanzó al ataque mientras que el resto comenzó a forcejear con los guardias que rápidamente empezaron a llegar. La multitud pronto armó un escándalo ante lo que estaban presenciando y luego un hombre salió catapultado contra ellos causando más alboroto.
Viveka en algún momento se separó de su hermana y se miró sorprendida cuando más guardias salieron volando pasando por encima de la multitud. Ágilmente se movió entre el disturbio y cuando por fin encontró a Sibyl se detuvo en seco y sus ojos verdes, al igual que los de su hermana, se quedaron fijos en el chico acusado de asesinato que había adquirido una forma lobuna grotesca y sus ojos bicolor destellaban como estrellas.
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Estamos entrando a la recta final,
¿Con quién creen que debería quedarse Nova? ¿Rigel o Demian?
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Omega
WerewolfCuando Nova descubrió que era incapaz de cambiar de forma como los otros licántropos, inmediatamente fue rechazada por su familia y se le asignó el rango más bajo de la manada, ser una omega, convirtiéndose en la sirviente de un solitario hombre que...
