—Vas a estar bien — dijo con voz suave, con un atisbo de tristeza — Aquí no podrá encontrarte.
Limpió el rostro de su amado Lobo con un pañuelo de seda fina y luego lo besó en la frente a modo de despedida.
—No… — susurró él, casi suplicante — No te vayas… Por favor, Luna… No me dejes aquí.
Ella no deseaba marcharse, quería tanto pasar la eternidad junto a él, pero no podía, porque si lo hacía grandes desgracias ocurrirían.
—Nos volveremos a encontrar — prometió.
Y para evitar que él hiciera algo que lo condujera hacia la muerte, a ambos, usó su luz divina para borrar de su memoria todo rastro su amor, pero manteniendo aquella promesa y el recuerdo de su dulce aroma para que así, en un futuro lejano, pudiera encontrarla…
La fría lluvia cayó sobre la lobita que yacía cerca de un estrecho camino de tierra olvidado, muy lejos de donde se había desatado la batalla entre Demian y los licántropos delta. Aquel extraño sueño, que parecía más un lejano recuerdo, la hizo despertar. Se frotó el rostro para despejar su mente y lo primero que hizo al lograr levantarse fue buscar a Demian con la mirada, solo para descubrir que los únicos ahí eran ella y su hermano que estaba sentado unos pasos adelante y con la vista perdida en alguna parte. ¿Qué había pasado?
Recordó los disparos y buscó en su cuerpo las heridas, pero no había nada. Se miró las manos y las garras que habían rasgado la piel de su hermano habían desaparecido. A su mente volvió a escuchar la voz del hombre en su sueño, aquella que suplicaba que no lo dejara, y sintió un enorme vacío en el pecho que pronto bajó a su estómago y la hizo sentir ganas de vomitar. Algo andaba mal, había algo en aquel sueño que le pedía a gritos recordar algo que parecía importante; sin embargo no había tiempo para pensar en eso, debía encontrar a Demian y huir con él, pero la imagen de su hermano la detuvo.
El lobo se quejaba en voz baja mientras se llevaba las manos a la cabeza y se encogía entre sus piernas como si con eso pudiera calmar la lucha interna que estaba teniendo. No se inmutó cuando Nova se arrodilló a su lado y mucho menos cuando puso una mano sobre su hombro.
—No lo olvide — susurró Kellen — Aquel día preferí no contarle a mamá que esos chicos te habían molestado y… traté de arreglar tu muñeco.
—No quedó bien — recordó la lobita.
Kellen la miró y la joven lobita pudo ver las heridas que ella misma le había causado, la sangre ya se había secado, y por un momento fue como ver a su padre. De sus tres hermanos, Kellen era el que más se parecía.
—Robert y yo hicimos algo terrible, pero yo terminé el trabajo. Yo… asesiné a nuestro padre — confesó en seco — Patrick me lo pidió. Me convenció de hacerlo. ¡Todo fue idea suya!
Volvió a encogerse y a llevarse las manos a la cabeza como a quien la culpa no lo dejara tranquilo mientras una lágrima bajó por el rostro de la lobita, que no se dejó sumir por el dolor.
—Padre le prometió el trono de Hoffmann — continuó Kellen — Pero el rango de alfa no se hereda, ¿cierto? Se gana. Por eso Patrick se esforzó por tener un lugar en el consejo y así asegurarse de que fuera suyo.
Guardó silencio. La lluvia seguía cayendo, fría y tenue. Nova miraba a la nada, inmersa en su mente mientras Kellen recordaba aquella noche trágica.
—Fue en este mismo lugar — musitó — Ese amigo tuyo estaba por morir en las garras de padre y fue en ese momento que Robert y yo ordenamos a los deltas atacar. Sabíamos que vencer al alfa no iba a ser sencillo así que usamos plata… — se le quebró la voz — Se usaron cuchillos para simular el ataque de las garras y colmillos. El chico trató de ayudarlo, pero logramos someterlo y ensuciamos su ropa y sus manos con la sangre de nuestro padre. Aún recuerdo cómo nos miraba, estaba decepcionado de nosotros… sus hijos, después solo bajó la cabeza y dejó que yo terminara con todo.
Nova terminó por quebrarse y soltó en un llanto amargo, pero silencioso. Rigel había dicho la verdad y ella no quiso creerle, solo esperaba que recibiera su castigo por la muerte del alfa, de su padre, al que amó a pesar de que él la rechazó. Lloró hasta que ya no le quedaron más lágrimas que derramar y al volver a alzar la mirada se encontró con los destellantes ojos amarillos de su hermano.
—Ahora ya lo sabes todo — le dijo con frialdad — Y no me importa lo que Patrick diga, él solo quiere ser alfa, así que no le interesa que yo acabe contigo.
Ese lobo ya no era su hermano, se había vuelto a convertir en ese monstruo manipulado por el nuevo alfa de Hoffmann.
Viveka se arrastró cansada y herida lejos de Patrick, y lo único que mantenía de su transformación eran sus zarpas y patas traseras, así como su cola y orejas. Se sentía como tonta, había subestimado a su oponente, durante años solo lo había visto como una cachorro berrinchudo que se ocultaba detrás de otros para conseguir lo que quería, pero no se rendiría, su instinto aún se empeñaba a seguir peleando.
—¿En verdad creíste que podrías vencerme? — cuestionó Patrick una vez que volvió a convertirse en hombre.
La mujer apretó los dientes con rabia y se giró a mirarlo.
—Aún no he caído.
Patrick bufó queriendo contener una carcajada.
—¿Para qué continuar? Tú no podrías gobernar Hoffmann. Ese puesto requiere de alguien fuerte, audaz, capaz de tomar decisiones difíciles, pero sobre todo resiliente y tú, querida, no cumples con esto último.
—¿Qué intentas decir?
El alfa extendió los brazos señalando a su alrededor.
—Más de la mitad de la manada lo sabe, Braun. Todos saben que por años has tenido que luchar contra la depresión.
Los ojos verdes de la pelirroja se encendieron de nuevo mientras la ira y el dolor estrujaban sus entrañas.
«Maldito — pensó — no te atrevas a mencionarlo.»
Patrick ladeó una sonrisa y avanzó hacia ella. Se puso en cuclillas y la tomó del mentón para poder ver su rostro.
—Todo fue culpa de Richter — dijo en voz baja — Él rompió tu corazón e iba a abandonarte, pero tú no ibas a permitirlo — cambió a un tono más agresivo para provocarla — Fuiste trás él. Se gritaron, se insultaron y después todo se salió de control…
—¡Cállate! — lo cortó en seco y se soltó de su agarre — Tú no sabes nada.
—Sí lo sé, Braun — se puso de pie — Todos lo saben. Ahora dime ¿Puede una hembra que carga con el dolor de haber perdido a un hijo y sin la posibilidad de volver a tenerlos gobernar este pueblo?
Viveka gruñó, su transformación volvió a ser completa, y se lanzó contra Patrick con más furia.
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Omega
Hombres LoboCuando Nova descubrió que era incapaz de cambiar de forma como los otros licántropos, inmediatamente fue rechazada por su familia y se le asignó el rango más bajo de la manada, ser una omega, convirtiéndose en la sirviente de un solitario hombre que...
