La noche caía sobre la imponente isla, aunque en realidad, Elon no tenía la menor idea de qué hora era. El tiempo en este lugar era un chiste sin gracia, con sus ciclos absurdamente largos y su extraña forma de distorsionar las horas. Podía jurar que llevaba aquí solo un par de semanas, pero su reloj interno—uno mucho más fiable que cualquier calendario físico—le decía que probablemente habían pasado meses.
Estaba agotado. Su magia se tambaleaba dentro de él, como una vela a punto de extinguirse, y su cuerpo, acostumbrado al lujo y la despreocupación, protestaba con cada músculo adolorido. Sentado en un rincón húmedo de un estrecho pasaje de piedra, estiró las piernas y se dejó caer contra la fría pared con un suspiro dramático.
A decir verdad, la escapada de la biblioteca había sido más complicada de lo que esperaba.
No era su culpa, claro. Simplemente, el búho maldito que custodiaba el lugar era más listo de lo que parecía. ¿Quién iba a pensar que un ave con cara de pocos amigos tendría la capacidad de agrandar cada libro a un tamaño descomunal?
Las estanterías parecían torres, los tomos eran más pesados que su dignidad (y esa era una comparación seria), y por si fuera poco, aquel búho tenía la irritante costumbre de vigilar desde las alturas como si fuera un maldito dios del conocimiento.
Elon se había deslizado entre las sombras, evaluando sus opciones. Había un par de manuscritos que podrían servirle en su búsqueda, pero todos eran absurdamente grandes. Así que, con la maestría propia de un príncipe demonio, había utilizado su magia para reducirlos, deslizándolos rápidamente dentro de su bolso encantado antes de que el ave infernal se diera cuenta.
Y luego... bueno, luego, como era de esperarse, todo se fue al demonio.
Una torpeza completamente ajena a él (seguramente culpa de la ridícula organización de los gigantes) hizo que una de las estanterías cediera, lanzando una avalancha de libros que atrajo la atención del guardián.
Había huido por los pasillos como un loco, esquivando zarpazos y maldiciones en un idioma que no le interesaba aprender. Para cuando finalmente logró perder al búho, había terminado en la parte baja de la isla, agotado y sin poder utilizar su magia con libertad.
Y ahí fue donde apareció, a su lado, un enorme perro negro, tan sucio que su pelaje parecía hecho de carbón, lamía su pata con aire indiferente. Siguiéndolo desde entonces sin razón aparente.
Elon bajó la mirada hacia él y frunció el ceño.
"Tiene cara de Rock" pensó para sí mismo. Así lo había nombrado.—Rock, si sigues lamiéndote así, voy a empezar a pensar que eres más pulga que perro.
El perro, que en algún momento de su estadía aquí se había negado rotundamente a abandonarlo, ni se molestó en mirarlo. Simplemente le lanzó un bufido nasal y continuó con su limpieza.
—Lo digo en serio. No me gustaría teletransportarme con una infestación de parásitos interdimensionales.
Rock finalmente giró la cabeza y le lanzó una mirada lenta, cansada, como si estuviera evaluando si valía la pena seguir escuchándolo. Luego, sin previo aviso, se inclinó y le lamió la cara con una lengua áspera y caliente.
Elon chasqueó la lengua con asco y se limpió la mejilla con la manga de su túnica.
—Perfecto. Ahora estoy cubierto de baba de perro y probablemente de alguna bacteria propia de este lugar infernal.
El perro, sin embargo, no se inmutó. De hecho, parecía bastante satisfecho consigo mismo.
Elon resopló y echó la cabeza hacia atrás, observando el cielo oscuro por encima de las estructuras de piedra y madera que formaban el borde de la isla. En su bolso, cientos de libros—ahora de un tamaño razonable—estaban apilados gracias a su ingenio y su talento mágico. Porque sí, había logrado lo impensable: robar la biblioteca más grande de esa isla de un gran árbol sin que lo atraparan.
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witch | portgas d. ace
FanfictionDebido a un plan fallido, Aroa, una hábil pirata, se ve envuelta en la inminente ejecución de Puño de Fuego Ace, su rival. Unidos por la determinación y los lazos forjados en prisión, lucharán contra el destino y desafiarán los límites en una carre...
