Cuando Rayleigh despertó, supo de inmediato que debía tomarse su tiempo.
Los años, aunque bien vividos, pasaban factura. Su cuerpo ya no se levantaba con la rapidez de antaño, cuando sudaba colágeno por cada poro y podía beber durante diez días seguidos sin un solo temblor en las manos. Ahora, acomodarse en la hamaca le tomaba un poco de estrategia. Se movió apenas, buscando la posición correcta, y cuando por fin la encontró, suspiró con gusto.
Estaba a punto de dormirse otra vez, de volver a ese bendito mundo sin obligaciones ni sorpresas.
Podría seguir durmiendo... Podría...
Hasta que su cerebro, traicionero, le lanzó dos pensamientos seguidos que ni el ron más fuerte podría acallar.
Roger.
Su mejor amigo. Su hermano de sangre. Su eterno dolor de cabeza. Y con él, como era costumbre, una idea completamente estúpida.
Y luego... su niñita.
Aroa. Su hija menor. Con novio. Un novio supuestamente muerto que tenía la insolencia, la desfachatez, la osadía de llamarlo "suegro."
—¿Qué diablos...? —gruñó, incorporándose como un toro despertado a patadas.
Se llevó una mano al rostro, todavía incrédulo de lo que había pasado antes. Había visto cosas extrañas. Había vivido cosas imposibles. Pero esto... esto ya era teatro absurdo.
Abrió los ojos, y se encontró con un perro mirándolo fijamente. Frunció el ceño, ante la expresión humana que tenía el animal, ¿era un mink? ¿otro hijo adoptado de Aroa? Esperaba que no.
—¿Un perro?—Tal vez seguía durmiendo. Estiró la mano para acariciar al perro quien se dejó, con la lengua afuera babeando, y soltó un suspiro.
En efecto era un simple perro.
Se puso de pie con pasos firmes dejando al perro atrás. Aún podía caminar con toda la presencia del "Rey Oscuro", y lo hizo, saliendo de la habitación dispuesto a averiguar si su mente se había vuelto loca o si estaba efectivamente atrapado en una especie de pesadilla sin sentido.
Y ahí estaba.
El niño. Newt, le susurró su memoria, esperándolo con los brazos cruzados justo frente a la puerta, como si supiera exactamente cuándo saldría.
—Hola, abuelo —dijo con una sonrisa descarada, se notaba que no hablaba en serio. El mocoso se quitó un dulce de la boca—. Es normal desmayarse la primera vez en una aparición. Mi papá se demoró como cuatro apariciones antes de dejar de hacerlo. La única que no se desmaya es Rock.—Señaló al perro que se había puesto a su lado como un guardaespaldas.
Rayleigh lo miró sin palabras. Asintió, como si eso fuera algo lógico.
Claro. Cuatro desmayos. Rock, un ella no un él resistía más que ellos. Muy razonable.
Entonces buscó con la mirada lo que creía haber alucinado: esa cara, esa sonrisa... esa condenada silueta familiar. Newt notó de inmediato a quien buscaba.
—Mis papás están en la cocina. Ahí siempre nos reunimos porque hay comida —dijo Newt, girando sobre sus talones y empezando a caminar con un paso despreocupado.—Papá dice que es tradición familiar.
Rayleigh lo siguió, aunque no sin evitar notar cómo el mocoso movía los hombros, exactamente como Aroa lo hacía cuando tenía esa misma edad. ¿Cómo demonios podía tener tantos gestos de su hija si no compartían una gota de sangre?
Se respondió a sí mismo; Aroa tampoco era suya por sangre. Y sin embargo, era suya por completo.
Entró a la cocina tras el niño, que lo anunció como si fuera una celebridad perdida:—¡Ya despertó el ancestro!
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witch | portgas d. ace
FanfictionDebido a un plan fallido, Aroa, una hábil pirata, se ve envuelta en la inminente ejecución de Puño de Fuego Ace, su rival. Unidos por la determinación y los lazos forjados en prisión, lucharán contra el destino y desafiarán los límites en una carre...
