Ace se pasó una mano por el cabello mojado, quitándose las gotas de lluvia que aún caían tras la tormenta. Sus ojos recorrían la silueta de la isla, deteniéndose en los detalles que lograba distinguir a lo lejos. Había algo en el ambiente, una tensión sutil bajo la calma que reinaba después de la tormenta.
Ace frunció el ceño, tratando de entender. —¿Por qué allí? ¿Qué tiene de especial ese volcán?
Aroa se volvió hacia él, apoyándose con un brazo en la barandilla del barco y dejando escapar un suspiro, como si la explicación fuera algo tediosa.
—Es el poder del volcán —dijo, restándole importancia—. La energía que obtienen del cráter.
Ace la miró sin comprender. —¿Energía del cráter? ¿Qué significa eso?
—Lo entenderás cuando lleguemos —replicó Aroa, dándole una sonrisa que no aclaraba nada.
Ace levantó una ceja, no del todo convencido, pero aún así intrigado. —Bueno, entonces, ¿deberíamos subir? —propuso, como si fuera la única opción lógica.
Aroa lo miró con una mueca sarcástica. —Claro, a menos que prefieras quedarte aquí abajo los dos años que nos prometimos.
Ace dejó escapar un suspiro divertido. —No, gracias. Prefiero seguirte a cualquier lado, incluso a la boca de un volcán.
Aroa lo observó por un instante, antes de rodar los ojos con una sonrisa. —Otra vez estás siendo cursi —comentó, aunque había un leve tinte de diversión en su voz.
—Solo contigo lo seré —respondió Ace, devolviéndole la sonrisa, volviendo su mirada hacia Aroa que estaba cruzada de brazos a un lado de él.
Ella no se molestó en apartar la vista de la densa línea de árboles que se extendía más allá de la playa. Su postura firme y relajada daba la impresión de que ya había calculado cada posible escenario.
Ace siguió la dirección de su cabeza, viendo el volcán imponente que se erguía en el centro de la isla. Su cumbre se perdía entre una neblina espesa que le daba un aspecto aún más misterioso.
—¿Por qué nos ocultaremos en esta isla? —preguntó, con una pizca de curiosidad en la voz.
Aroa se giró hacia él con una mirada que reflejaba la intensidad de quien sabe más de lo que dice.
—Es el único lugar donde podemos escondernos sin que la Marina nos detecte. El volcán está lleno de cuevas y túneles que nos llevarán a la cima, desde donde podemos ver cualquier movimiento en la isla. Nadie se atreve a subir, al menos no sin conocer los caminos.
Ace entrecerró los ojos, imaginando lo que sería caminar por esa vegetación tan espesa, escalando por laderas traicioneras. Frunció el ceño al pensar en los habitantes que Aroa mencionaba, ocultos en un lugar tan inhóspito.
—Así que, están ahí arriba, esperando... ¿Esperando qué, exactamente? —preguntó, girando para mirarla.
Aroa esbozó una sonrisa astuta.
—Esperando una señal, una oportunidad para encontrarse con su "Dios". Cuidan sus tierras con recelo, y aunque la Marina tiene una base al otro lado de la isla —señaló hacia el horizonte, donde se distinguía un edificio gris bajo la niebla—, subir al volcán es otro asunto. No cualquiera que sube baja, por el laberinto de los túneles.
Ace soltó una risa baja y relajada.
—¿Y cuál es el plan, entonces? No, espera. Definitivamente conoces los túneles.
Aroa se giró hacia él, cruzando los brazos y con una sonrisa que mostraba confianza.
—Me conoces bien. Tomaremos el camino más oculto, bordeando el volcán. Los pocos habitantes de la isla están dispersos y preparados para moverse, pero debemos esquivar la atención de la Marina. Si encontramos el sendero que rodea la montaña, no tendremos que preocuparnos por nada.
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witch | portgas d. ace
FanfictionDebido a un plan fallido, Aroa, una hábil pirata, se ve envuelta en la inminente ejecución de Puño de Fuego Ace, su rival. Unidos por la determinación y los lazos forjados en prisión, lucharán contra el destino y desafiarán los límites en una carre...
