Portgas D. Ace parpadeó varias veces antes de lograr enfocar bien el rostro que tenía delante. Su respiración seguía rota, entrecortada, como si hubiera corrido kilómetros escapando de algo que aún le pisaba los talones. Aroa no se movió; solo lo miró. Tenía esa expresión seria que usaba cuando se preocupaba más de lo que quería admitir, con las cejas apretadas y los labios apenas separados, dudando si hablar o si seguir esperando a que él volviera a sí mismo.
Ace soltó un sollozo, pequeño pero tan profundo que pareció arrancarle el aire del pecho. Aroa abrió un poco más los ojos, sorprendida, y Ace —como si algo dentro de él se hubiese quebrado definitivamente— se inclinó hacia adelante y se dejó caer sobre ella.
Literalmente. Se hundió en su pecho como un niño buscando refugio.
Aroa dio un respingo, pero enseguida reaccionó: lo sostuvo. Sus brazos lo rodearon por pura inercia, por instinto, por costumbre. El pirata temblaba. Todo él. Cada respiración era un ahogo.
—Oye... —susurró ella, apenas audible.
Él no respondió. Solo apretó más, enterrando la cara entre el cuello y el hombro de Aroa, aspirando su olor como si fuera lo único que pudiera anclarlo a la realidad y alejarlo de esa pesadilla. Y fue ahí, en medio de ese abrazo improvisado, que se dio cuenta del lugar donde estaban.
La cubierta.
La luz del día lo bañaba entero. El sol estaba alto; las olas golpeaban con suavidad el casco del barco. Unas gaviotas gritaban a lo lejos. Aún no recordaba que había pasado antes de caer dormido.
Claro, había sido un episodio. Uno fuerte. Narcolepsia, como siempre. Aroa le había dicho más de una vez que su cuerpo cargaba demasiado estrés para alguien que intentaba dormir como una persona normal.
Pero el sueño... Ese sueño.
Ace apretó más los dedos contra la ropa de Aroa, como si al aferrarse a ella pudiera evitar que la imagen de Luffy y Sabo muriendo regresara.
La bruja lo sintió tensarse. No dijo nada. Solo lo sostuvo, acariciando con la mano su nuca, acomodándolo como si se tratara de un animal herido.
—... estoy aquí, tranquilo —murmuró.
Eso lo quebró por completo.
El sollozo que salió de él fue más fuerte, más desesperado, rasgándole la garganta. Aroa lo abrazó con más firmeza, sin miedo y sin pedir explicaciones, recordando lo que fueron los días siguientes de que despertara del coma. Ace lloró sin filtro, sin sentir vergüenza, sin contener nada.
Pasó un minuto entero antes de que pudiera hablar. Cuando lo hizo, su voz era apenas un hilo.—Soñé con... ellos. Otra vez.
Aroa apoyó la barbilla suavemente en su cabeza.
—¿Con Luffy? —preguntó con suavidad.
Ace negó contra su clavícula.—Con... con los dos. Luffy y Sabo.
Aroa contuvo el aire pero no lo interrumpió. Ace continuó, rompiéndose en cada palabra—Eran ellos... pero... no eran niños. Eran como son ahora, como Sabo debería haber sido. Estaban conmigo y yo... —se detuvo para tragar saliva, pero las lágrimas le impidieron seguir.
Aroa le acarició el cabello, apartando algunos mechones que se le habían pegado al rostro con el sudor, sus ojos expresivos la miraban suplicantes pero a su vez ocultaba su mirada.
—Estábamos corriendo por el bosque... riéndonos... —Ace apretó los puños contra su cintura—Al principio todo era tan real... tan feliz... Ellos estaban bien... estaban vivos. No noté que era un sueño incluso cuando reconocí a Sabo.
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witch | portgas d. ace
FanfictionDebido a un plan fallido, Aroa, una hábil pirata, se ve envuelta en la inminente ejecución de Puño de Fuego Ace, su rival. Unidos por la determinación y los lazos forjados en prisión, lucharán contra el destino y desafiarán los límites en una carre...
