Ya casi tengo dieciocho.
No estoy ansiosa, como siempre sé que papá hará algo que me encantará. Después de vivir alrededor de siete países realmente puedo decir que estoy y me siento bien. Nunca antes tuve la posibilidad de hacer mi vida en un país determinado gracias al trabajo de papá. Spencer Black, mi padre. Las noticias dicen que es uno de los jóvenes billonarios, en realidad no sé en qué sentido la palabra "joven" papá solo tiene treinta y cinco años. Empezó a ser un gran empresario apenas salió de la universidad, supongo que es por eso.
El punto es que al gran empresario Black lo he visto así, para mí, solo es papá, mi papi. A pesar de que papá me lo ha dado todo, toda mi vida he estado rodeada de amor, solo de mi padre.
Mi madre... para mí, mi madre está muerta. Papá no me habla mal de ella por abandonarnos, pero para mi si lo está, es una persona sin sentido, alguien nulo. No tengo memoria, simplemente no estuvo allí.
Papá siempre tuvo la motivación necesaria para salir adelante solo, conmigo. Hace poco supe que la idea de mi supuesta madre era abortarme, fue mi padre quien le suplicó que no lo hiciera. Somos una familia pequeña, dentro de los lujos, el amor es indispensable y jamás me falta. He tenido al mejor para eso, papá siempre me dice que con humildad se llega muy lejos, que si no, que observe su éxito, y estoy de acuerdo con eso.
Estaba ansiosa por otra cosa, habíamos regresado de nuestras vacaciones en Dubai. Papá compró una gran mansión en New York, por fin me quedaría allí a terminar la preparatoria, podría tener amigos, vivir, conocer, enamorarme... no sé, estaba feliz.
Era sábado por la tarde, yo no podía salir de mi cuarto, Sami se había destacado. Samantha es la esposa de papá, están juntos desde que yo tenía once, se casaron cuando tenía quince. Fue una gran celebración, la boda de papá más mis quince años, fue el mejor año para nuestra pequeña familia. No puedo decirle mamá pero es lo más parecido a una figura materna. El hecho de que ame a papá en la forma que lo hace a él lo hace feliz, por lo que yo también soy muy feliz. Papá lo es todo para mi.
Sam es arquitecta y fue quien diseñó la mansión, mi cuarto realmente era perfecto. Techo alto de madera, piso de porcelana, espacioso, con una gran biblioteca con mis libros favoritos, amo leer, una cama matrimonial, paredes blancas y por supuesto un gran ventanal que abarcaba una pared entera. Se podía ver las hermosas luces de la ciudad y llevaba a un balcón donde había una mesa para el té y varios muebles.
Me encantaba. Lo amaba.
Baje las escaleras, Dios Santo esto no era una simple casa para tres personas, realmente Sami había hecho un gran trabajo. Papá y Sam estaban en la cocina
— ¡Hola! —exclamé. Maldición sí que estaba contenta.
—Hola pequeña ¿tienes hambre? —dijo papá con una sonrisa contagiosa. Lo abrace, le di un beso en la mejilla a Sami y me senté en una de las sillas al lado de la encimera. Si fuera por mí, me quedaría eternamente en esta casa, no puedo superar lo perfecta que es, y eso que he vivido en varias como estas.
—Sí, un poco. No puedo creer que nos quedemos aquí papi, te amo te amo te amo.
—Al fin, un poco de estabilidad mental, emocional y todo —sonrió Sam. Tenía mucha razón.
—Bueno, me enamore de New York. La economía de Alemania era perfecta y los crepes de París también. Aunque amaba la comida Italiana, pero me encantaba Madrid. Y por favor chicas, amaba nuestra casa en Suiza. No pude soportar el frío de Canadá. Australia quedaba muy lejos y Rusia, bueno Rusia no me convenció. Lástima que Venezuela... Jesús ese país sí que lo tenía todo, pero no era lo mío —concluyó papá y Sam y yo nos quedamos con la boca abierta.
—Esa lista no es ni la mitad de los países que hemos estado, vivido o tratado de vivir papá —le dije con una sonrisa sarcástica.
— ¿Cómo te preparas para las clases en el Servantes princesa? Tienen un gran programa de estudio, y será tu último año Savi —preguntó papá.
—Pues... te confieso que estoy algo nerviosa.
— ¿¡Qué!? Savi has hecho esto muchas veces... con menos edad y en diferentes idiomas, no puedo creer que realmente te sientas así respecto a eso. Además, comienzas en dos semanas... tranquila bonita, todo estará bien —me alentó Sam, Cristo realmente amaba a esta mujer.
Mi nerviosismo era por otra cosa, el hecho de establecernos en un lugar me llenaba de miedo y de emoción a la vez, los presentimientos no eran lo mio, pero no sé porqué algo dentro de mi me advertía, que este año iba a cambiar mi vida, para bien o para mal, lo haría. Y más que nerviosa, estaba ansiosa, porque no me perdería por nada las oportunidades que la vida estuviera dispuesta a ofrecerme.
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Perfectamente Imperfectos
Teen FictionA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
