Capítulo 51 | La verdad. pte. 2

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—¡Savannah! —la voz chillona de Camila hizo que levantara mi cabeza de mi libro.

Habían pasado dos semanas desde el suceso de la mansión y el colegio, literalmente, estaba atiborrado de guardaespaldas. Me quede en el campus, porque Nat vino a buscar a Emma, Jared, Liam y Sebas tenían una cita. Si, los tres. Brad se había ido porque se sentía mal y Daniel y Cameron habían desaparecido.

—¿Te puedo ayudar en algo? —dije con desdén.

—Solo ve a tu alrededor, obviamente pasa algo. Y si, pues, no es que me caigas bien pero eres de último año. Somos un grupo, si uno está mal eso le afecta a nuestra promoción y la graduación, se acerca. Para que el colegio este lleno de grandulones algo tuvo que haber pasado, por supuesto contigo porque ¿con quién más? —termino de decir, acomodándose en el verde pasto.

—Entonces...

—Supe lo de las amenazas —cerré el libro de golpe—. No te molestes, solo lo supe, y me alegra que estés de vuelta con Sebastián.

¿Cómo ella sabe que volví con Sebas?

Su voz y su mirada no concordaban. Su mirada sincera y su voz beatona me confundieron. La mire extrañado, sin saber que decirle. Me parecía muy sospechoso que ella supiera algo que absolutamente nadie sabía, ni siquiera Emma.

—Menos mal se dieron cuenta que separados no tienen ciencia —me sonrió y yo solo pensaba en una cosa.

Ella tenía que estar detrás de las amenazas.

—¿Cómo sabes que volví con Sebastián? —pregunte incrédula, mirándola con detenimiento, observando su reacción.

Efectivamente se puso nerviosa, cambio la mirada y la sonrisa se le esfumó.

—Porque ustedes se quieren, y a veces cuando se quiere no se puede. Pero siempre es mejor morir intentándolo, sabiendo y descubriendo que puede llegar a pasar que quedarse con la intriga. No eres de las que se rinden tan fácil.

—¿Por qué estás tan pendiente de mí? —esa era la pregunta porque no supo qué responder.

Rodo los ojos y me miro con asco.

—Lamentablemente cuando uno detesta a una persona siempre está pendiente de su vida.

—Le dicen envidia -contraataque.

—Como sea, adiós zorra. —Y ahí está, la Camila que conozco y que actuó de una forma extraña hace unos minutos.

Tayler se acercó a mi corriendo y situándose a mi lado.

—¿Qué quería? —preguntó.

—Fastidiarme.

—¿Lo ha logrado? —preguntó de nuevo.

—Solo un poco, me parece extraño que ella sepa ciertas cosas, como las amenazas y el hecho de que volviera con Sebastián.

—No le des importancia, no sabemos si Sebas le ha dicho o a mencionado a alguien que ella conozca de Columbus.

—No creo —deduje incrédula.

—Maddie por ejemplo, ellas pueden hablarse ya sabes. Pero no estoy aquí para eso, Benjamín y Christopher Parker son las mismas personas, no importa porque el imbécil de Christopher se cambió el nombre, es irrelevante son los mismos. El saldrá dentro de unos dos años de la cárcel, tendremos que estar atentos con Lizzy, y con todo y esto de las amenazas, ya tengo el resultado de la prueba de ADN. Y efectivamente, como persuadimos, este par, son padre e hijo.

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora