Capítulo 69. Parte I | Ya era hora

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Mi hija murió tres días después de haberme enterado que sería una niña, Savannah al tener más de una semana sin dar respuestas, dio solo una. Su corazón empezó a detenerse, estuvo luchando consigo misma —dicen los doctores— pero nada de eso funcionó. Su corazón se estaba apagando lentamente, los médicos debían salvar aunque sea a una de ellas, y decidieron salvarla a ella. Ya no sabía cómo sentirme, ya no sé cómo describir tanto dolor producido por una perdida. Se estaba repitiendo la misma historia, solo que esta vez no era mi hermana, era mi hija.

Me imaginé entonces en un futuro saliendo adelante con mi Ángel, si, juntos, porque solo no saldría de estas. Después de que Jordana nos dijera, que, había extraído a mi hija del vientre de su madre, ella misma se había encargado de dejar el aparato reproductor de Savi limpio, una revisión de su matriz y del cuello uterino confirmaron que Savannah seguía siendo fértil. Aun tenia cierto anhelo de esperanza, ya no me veía en un futuro que no fuera con aquella chica de ojos almendrados y cabello color café, que en ocasiones parecía miel. Dos días después Savannah despertó y entonces decidieron trasladarla a New York. Y ahora estamos aquí, en la sala de espera del Hospital Central de Manhattan, a dos semanas de la graduación.

El único que la ha visto ha sido Spencer, quien salió pálido y con la cara llena de lágrimas. Nos avisó que no fue capaz de decirle a Savannah lo que había pasado pero que en el fondo su pequeña sabía que ya su hija no estaba dentro de ella. Pensé que había sido ese la única razón por la cual había salido tan mal de su habitación. 

Lo peor no fue eso, lo peor vino después. 

No debía olvidar nunca que hay situaciones que pueden simplemente empeorar. «Me duele verla así, una cosa es verla conectada a todos esos aparatos, otra muy distinta verla y saberla diferente... siento que acabo de perder a mi hija... a mi intrépida y divertida Savannah»

Entonces ¿Quién era yo para hacerla cambiar de opinión? ¿Quién era yo para devolverle la sonrisa? ¿Quién era yo, si al igual que ella nos escondimos nuestros pasados que trajeron como consecuencia la perdida de nuestro presente, de nuestro futuro juntos? ¿Quién pretendía ser yo? ¿El fuerte? ¿El que la sacaría adelante cuando no sabía ni siquiera que hacer con mi vida?

Al igual que en Pittsburg en Manhattan el clima era frío, lluvioso y nublado. La ciudad se escondió tras una espesa nube que amenazaba con desprenderse de todo lo que le pesaba. Suspiré hondo porque sabía que quien le debía de decir la verdad a Savannah, era yo. No sabía ni siquiera como sería capaz de mirarla a los ojos, y es que estaba cansado, estaba cansado de todo, de todos los golpes que me da la vida. Es increíble como tu optimismo puede ser reemplazado por tu pesimismo de un día para otro, como puedes pasar de estar bien a mal tan rápidamente. Como tus putas emociones quedan a la deriva, cuando no sabes cómo sentirte, cuando la frustración te ahoga y respirar te asfixia, cuando sientes que ya no puedes más y lo que es peor, que no sabes hasta qué punto puedas ser capaz de aguantar todo lo que venga. Por eso desde hace años siempre he sido así: cautivo, amargado, odioso, taciturno. Pensar que todo en este mundo está mal te quita toda posibilidad de que algo bueno pueda pasar, por eso cuando algo bueno pasa, te sorprendes.

Lo mejor que me ha podido pasar ha sido ella y me niego a dejarla ir, así, tan fácil. Lizzy me había dado un té, que en estos días se habían convertido en no solo mi bebida sino también en mi alimento favorito. Muy pocas veces engullía algo, el estrés, la ansiedad y la incertidumbre reinaban en mí ser y no le daba espacio a nada. Jared tuvo que ir al Servantes, ahora su compañera de estudio seria Savannah, tenía que justificarla con el director Garden y terminar de preparar todo para su graduación puesto que la de ellos era primero que la de nosotros. Liam y Nat fueron también a Columbus, Rider se enteró de lo que pasó gracias a Danielle así que me ha dado un paso largo de vacaciones, aunque tendría que responder a ciertas preguntas que me hará al llegar a la preparatoria.

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora