Capítulo 54 | La subasta

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Sebastián movía su pie incesante, me estaba desesperando, su mirada gélida iba de Jared a Liam. Habíamos pasado dos días planeando como lanzarle esta bomba que yo aún estaba tratando de tragarme. Me encantaba verlos juntos, pero seguía siendo un poco incómodo. Teníamos que arreglarnos y Jar se tenía que ir a preparar.

Hoy, nada más y nada menos que hoy, era la gran subasta de todos los años, las que se hacen a principio de verano. Jared y yo nos habíamos olvidado por completo. Los últimos años, él siempre ha asistido a la gran subasta aquí en USA. Por mi parte mi penúltima vez en una de esas subastas fue en Múnich, Alemania.

Ahí empezó lo peor de mi vida.

La subasta de beneficencia de los niños con cáncer, consistía en la donación de dinero a casas hogares que se encargaban de los niños sin recursos para sus tratamientos. Los empresarios más prestigiados eran invitados y como extra, si los grandes empresarios tenían herederos, sus hijos eran subastados para una cita con quien convidara más capital.

Esa era la parte que no me gustaba. Algunas veces son buenas, pero con la cita de la última vez no me quedaron mas ganas de ir a eventos como estos.

«Como es cierto que uno no conoce a las personas ¿No, Savannah?»

Habían cosas que Sebastián debía de saber, y cosas que el aún tenía que decirme.

Todos tenemos un escondite, y creo que nuestra alma es el mejor lugar para eso.

Esta noche Sebastián sería presentado como hijo de Luca Parker, heredero de todas las inversiones del magnate y próximo dueño del imperio. Ninguno de los chicos después de enterarse podían creer como la vida de un chico, que se destacaba por ser normal podía cambiar en un santiamén.

Jared ya lo veía venir después de lo que pasó en la mansión. Liam solo hace lo que un verdadero amigo hace: apoyarlo. Nat, se quedó loco, pero aun así está a su lado, y el resto del mundo va a enterarse hoy, en esa maldita subasta.

—Sebastián di algo y ya —zafe molesta.

—Hoy... hoy es ese día en el que te hacen una broma pesada y tu... tu... como un estúpido te la crees ¿cierto? —Estaba nervioso, respiraba con dificultad y se iba a arrancar todo el cabello—. Es que ustedes no parecen gay, mierda... Liam ven aquí...

Lo llamó, parándose del mueble y caminando de un lado a otro. Jared hizo lo mismo y lo miró con cautela.

—Dime que no es cierto —le habló bajito pero aun así escuchamos—, esto es una broma de ambos —puso su mano en el cuello de Liam y Jared dio un paso.

—Sebastián solo queríamos que lo supieras —habló Jared molesto—. Solo queremos que nos apoyes pero...

—¿Pero qué? Es que... Ah no, ustedes creían que después de esto nos iríamos a Vermont y vamos a planear el matrimonio, yo soy el padrino. ¡Oh si, que emoción! —su tono sarcástico y su fingida emoción dieron paso a su enojo—. Por favor Jared.

—Sebas —habló Liam—. Amigo, soy gay —le sonrió—, soy gay y estoy enamorado de Jar. Y quiero que me apoyes Sebas.

Estaban demasiado cerca para mi gusto y para el de Jared también.

Se abrazaron y juro por Dios que Sebastián tenía ganas de llorar.

—¿Por qué no me lo dijiste antes? Espera... —su cara de pánico nos alertó a todos—. Ay no... Dios mío no, Liam... dime que tu... no esperen... Liam yo... yo a ti jamás te gusté ¿verdad?

«No te rías Savannah»

—Asco Sebastián, no.

—Sebastián estas buscando que te parta la cara —Jared estaba al límite.

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora