Las manos me sudaban, mis piernas fallaban, el cuerpo me temblaba. Era como si fuera una cita a ciega donde vas a conocer la persona de tus sueños, sientes como si se tratara de alguien nuevo, alguien diferente. Al estar frente a la puerta, no fue necesario tocar o abrir, Jared me abrió, lucia pálido, fuera de si.
—No puedo, no puedo con esto. —Me susurró y escuché como Liam lo llamaba—. Dame unos minutos —dijo— solo necesito unos minutos Liam.
Pasó por mi lado, y terminé de abrir la puerta.
Mi cuerpo se congeló, la sangre dejó de correr por mis venas y olvidé como respirar. Ahí estaba ella, pálida y orejona, flacucha y un tanto deshidratada. Tenía los labios resecos, el cabello ya no le brillaba, cientos de cables estaban alrededor de ella y había una gigantesca venda blanca cubriéndole todo el abdomen y el pecho.
Ya entendía a Spencer, sin mediar palabras ya sabía su decisión. De por si, ya tenía el corazón roto, pero esto, esto definitivamente destruyó mi alma.
—Ángel —hablé bajo, y levantó la mirada. Me sonrió y me acerqué a ella, tenía miedo de tocarla, tenía miedo de romperla un poco más de lo que ya estaba.
—¿Pueden dejarnos solos? El resto, es solo entre los dos —su voz era irreconocible, un tanto rugosa.
—Solo... —habló Liam, quien fue interrumpido por su propio llanto— solo piénsalo Savannah por favor, solo visualiza lo que es mejor, para ti, para todos. No espero que te calmes... solo...
—Estoy calmada Liam, solo déjame a solas con Sebastián.
Hubiera preferido un balazo ante que mi nombre completo en sus labios.
Nos dejaron solos por fin, y solo pude acariciar su cabello. Me senté junto a ella y le di un beso en la frente. Verla me dolía, quería ser fuerte, no quería llorar, quería... yo simplemente no quería que se fuera, que me dejara.
—Mi Ángel...
—Es un buen momento para que me digas por qué me dices así —me sonrió, y llevó una de sus manos a mi mejilla. Estaba helada, me miraba ida, con sufrimiento y besé la palma de su mano.
—Es que... —carraspee— yo iba a tener una hermanita, eso ya lo sabes —sonreí— cuando... cuando mamá tenia siete meses, yo siempre iba a sus consultas, a verla... entonces... un día Lizzy decidió que fuese yo quien escogiese el nombre de la chiquita... yo... estaba ilusionado ¿sabes? Así que un día le dije a mamá que quería que se llamara Alice —suspiré— Alice Savannah... cuando a mamá —ahogué un gemido— cuando a mamá la internaron...
—Tranquilo, si quieres no me cuentes... —ya volvía su voz, la voz de mi princesa, negué con la cabeza y limpié varias lagrimas.
—Mamá estuvo muy mal, y le tuvieron que extraer a Alice... ¿recuerdas cuando te dije que no me gustaba el invierno, y mucho menos diciembre? Alice... nació el primero de diciembre, estuvo recluida... mientras mamá se recuperaba, yo iba a visitarla... era muy pequeño Savannah, me llené de odio de tan solo pensar que algo le podía suceder a mamá o a mi hermanita... ella, estaba conectada a cientos de cables pero habían veces en las que abría sus lindos ojitos, eran así, color café, como los tuyos —me levanté y me volví a sentar— Alice estuvo así durante tres meses, me gustaba que me mirara, hasta que un día, sus ojitos no me daban esa esperanza de los días anteriores... Mi hermana murió el mismo día de mi cumpleaños numero catorce Savi... recuerdo decirle a mamá que ella parecía un ángel, Lizzy nunca tuvo oportunidad de conocerla, y aun así fue fuerte, por mi, por ella, por los dos. Me convertí en un ser rencoroso, odiaba a mi supuesto padre, hubo veces en las que maldecía a mamá, al mundo, a la vida... vivía sin esperanzas, hasta que te vi, hasta que me viste... todo ha cambiado desde que entraste a mi vida Savannah... eres mi Ángel, solo eso.
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Perfectamente Imperfectos
Fiksi RemajaA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
