Sebastián
Me quede en shock.
Mierda.
"Spencer Black es mi padre" esa frase no salía de mi cabeza, estábamos ya en clase y no le podía prestar atención a la profesora Dallas.
Era hija de uno de los empresarios más prestigiados del país. Ese hombre era digno de admirar, una inspiración. Quería conocerlo y resulta que la chica, la chica, la perfecta chica que no podía sacar de mi mente era hija de él. Savannah Black.
Savannah... nunca me había sentido así con respecto a una chica.
Su mirada, no me intimidaba. Pero era como si me viera realmente a mi. Ella no miraba al chico atractivo con mala fama. Ella me miraba a mí, al verdadero Sebas.
Estaba aterrado.
En sus ojos podía ver el reflejo de mi alma.
Reí con ironía ante mi pensamiento. "Sebas" nadie me llamaba así. Lo odiaba. Ni a mi madre se lo aceptaba. No sé, simplemente no me gustaba. Los diminutivos lo dicen las personas que sienten afecto, cariño por ti. A veces cuando oía a mamá, sonaba con compasión. Hubo un tiempo que pensé que mamá sentía lástima por mi ¿Quién quería ser madre de un niño conflictivo, que solo trae problemas?
Quedé con la boca abierta cuando Savannah le gritó todo eso a Maddison. Me había identificado con varias de las cosas que le dijo a la bastarda de Maddie. Esa chica no tenía escrúpulos y nadie había sido capaz de ponerla en su lugar, hasta que llego Savannah; "sorpréndeme" le había dicho la hermosa chica y yo sonreí antes su desafío.
Me había follado a Maddie antes de entrar al último año. Ella y yo no somos muy diferentes, y lo único que hemos hecho más de dos veces es besarnos. Y bueno, ella que se me ha insinuado para follarle la boca. Pocas veces le digo que no.
Ya me estaba hartando de estar allí, quería verla ¿desde cuándo deseo con tantas ansias ver a una chica? Me estaba matando, su mirada, su sonrisa, sus labios, su voz.
Maldita sea, esa voz. Mi nombre en su voz se escucharía hermoso ¿a quién engaño? si su voz es así de hermosa, sus gemidos deben ser perfectos. Guturales.
Maldita seas Sebastián. No pienses de esa forma.
Cuando sentía que le iba lanzar la mesa a Danielle, la profesora de literatura, se abrió la puerta. Era ella. Mi corazón se estaba acelerando. Entre tanto frío, me dio calor.
Me vio, la vi. Mierda.
Quería estampar mi cara sobre la de ella.
—Hola —saludó.
—Buenas —respondieron todos.
—Hola —dije después. Mierda pero yo si la cago. Me volvió a mirar y esta vez si tuve que usar todo mi autocontrol. En el salón no estaba Nat, pero si estaba Maddie.
Dios no, venía sola. Supongo que Emma estará en otro salón.
—Profesora Dallas —dijo—, he venido porque me han dicho que su clase de literatura es muy buena —Danielle tenía algo raro con Savannah, hasta yo lo había notado y eso que soy demasiado despistado.
—Si si claro —la sonrisa de Danielle no tenía comparación.
Terminó de entrar, cerró la puerta y se quedó mirando a todas partes, el único lugar vacío lo ocupaba mi bolso. Estaba viendo mi libro hasta que sentí todas las miradas encimas de mi.
— ¿Qué coño quieren? Búsquense una vida. Maldición. —Respondí. No había caído en cuenta de la situación.
—Creo que vas a tener que sentarte en el suelo niña zorr... rica —dijo Maddie ¿Cuál era su problema? Danielle le lanzó una mirada acusadora y luego me miró a mi. Vi mi bolso y...
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Perfectamente Imperfectos
Teen FictionA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
