Después de que Cam se fuera, solo quedamos Emma y yo, sería lo mejor que ella se quedara en casa, sería mucho más fácil salir mañana temprano. Hablamos con papá, planeé con Sam para salir a comprarle cosas de bebé a Swayer, invitamos a Emma a la salida que tendríamos el viernes por la tarde, y después de las clases en Columbus me comprometí con Sami llegar temprano a casa para ayudarla a decorar la casa para navidad.
Aprovecharía de comprar de una vez los regalos de noche buena, los reyes magos y el regalo del cumpleaños de papá. Diciembre era mi mes favorito. Los últimos tres trimestres del año son los mejores, definitivamente.
Emma durmió conmigo, veía el reloj y noté como iban pasando los minutos y yo seguía sin poder dormir. No podía cerrar los ojos porque ahí estaba él. Peleé conmigo misma pensando en llamarlo o no. Tengo miedo a su rechazo.
Si lo llamo puede que lo moleste.
Si le escribo capaz y no me responde.
Mañana lo buscaría y le pediría una explicación, porque es lo mínimo que puede darme. No pude dormir, me aferre a mi almohada. No importaba lo que hiciera, no importaba si botaba las sabanas si cambiaba de cama. Su olor estaba impregnado en todo, en el aire, en mi cuarto. En mi.
Emma estaba a mi lado ya durmiendo. Lloré en silencio y no sabia porqué, lloré lo que nunca antes había llorado, lloré por todas esas veces que quería hacerlo y no pude. Lloré. Y lo más importante, lloré por él.
La almohada estaba empapada, pero no me importaba, no me sentía ni mal ni bien. Me sentí vacía... de nuevo. Y me acordé cuando le pedí que quería sentirme viva y feliz por un tiempo, que eso solo lo podía hacer él, le di el poder para que acabara conmigo.
Es horrible que tu estado de ánimo dependa de las acciones de esa persona. Yo jamas debí de permitir eso.
Recordé los momentos felices, o más o menos felices que viví en mi vida. Los viajes, las personas, la gente que me quería, la que gente a la que le importaba. Y no entendí, porqué me sentía así con respecto a él, si seguía siendo joven, si tenia toda una vida por delante. Toda una vida por vivir.
«Tu padre se equivocó solo en una cosa, por primera vez. Tu si te enamoraste. Y cuando uno esta enamorado uno piensa que nunca conseguirá en otra persona lo que perdió de la persona que se enamoró».
Mi mente me torturaba, no podía dejar de pensar. Me hacía preguntas que yo misma me respondía.
Sentí una mano en mi espalda, acariciándome de arriba abajo.
— No llores más, Savannah. Tranquila amiga. Desahógate conmigo y no confíes tus secretos a la almohada.
Me volteé y ahí estaba ella, sonriéndome con ternura. La quería tanto. Me abrazó y le prometí contarle al día siguiente.
****
Había dormido como dos horas, mi aspecto era terrible. Los ojos los tenía hinchados de tanto llorar y de no haber pegado el ojo en toda la noche. Me vestí de negro. Unos pantalones de algodón, unos zapatos deportivos y un jersey de lana. Me maquille un poco. Bueno en realidad traté de ocultar mi rostro desfigurado por el cansancio. Los lentes ayudaron mucho.
Emma ya estaba lista y teníamos el tiempo a nuestro favor, desayunamos sin papá y se me hizo extraño. Ya hablaría con él. Terminamos y salimos directamente a Brooklyn.
En el trayecto ninguna de las dos dijo nada. Yo solo pensaba que sin contar los fines de semana, era veinticinco días que tenía que verlo. Así, que a partir de hoy, comienza la cuenta regresiva.
ESTÁS LEYENDO
Perfectamente Imperfectos
Teen FictionA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
