Sebastian
No sabía qué hacer y mucho menos qué pensar.
Su mirada terminó por hacerme sentir como una mierda, su expresión de angustia y decepción terminó por estamparme la verdad en la cara. Es que todo esto era demasiado bueno para ser real.
Una persona como yo no merece una chica como ella, pero ¿por qué sigo pensando en eso? si todo eso lo sé, si quise alejar de mi la parte racional e inteligente de mi cerebro, quise ignorarla hasta que todo esto ocurrió, quise ignorarla pensando que tal vez algo bueno podía pasarme.
Estaba dispuesto a mejorar, había conseguido un motivo por el cual nunca rendirme, una inspiración, un por qué, alguien.
Toda mi vida había estado solo, me sentía así, pero esta vez, esta nueva sensación que me inundaba era extraño y más doloroso aún. No estaba bien ni mal. Me sentía vacío.
Me metieron en un pequeño cubículo con una mesa y una pequeña lámpara, no podía ver nada mas que unas paredes pintadas de un color gris viejo, en el techo había una humedad que hacia que el olor fuese intenso e insoportable. Sabía que, aunque yo no pudiera ver quien estuviera afuera sé que había gente viéndome que podía ver cómo podía reaccionar allí adentro.
No sabía por qué estaba ahí, y quién era el interesado en verme así, y allí.
Lo único que hice fue llevar mi cabeza hacia atrás en la parte superior de la silla y ver el techo. Concentrándome en el horrible mantenimiento de esa pequeña estancia y pensando en ella, porque aún cerrando los ojos, ahí estaba ella.
La sentía allí, conmigo. Lo único en lo que pensaba era que si no salía de ahí cuanto antes no podría llevarla mañana a nuestra cita, no le diría lo linda que es cuando se despierta, no volvería a oler su delicioso aroma mezclado con el maravilloso olor de su cabello. No podré hundirme y perderme en sus hermosos ojos marrones que cuando quieren se vuelven mieles. No podré extasiarme cuando se hace su cola de caballo. No podré admirar su sonrisa. Y aunque salga ya no podré hacer eso de nuevo.
No puedo arrastrarla conmigo a esta oscuridad, porque es cierto que ella es mi ángel, pero a veces los milagros no son suficientes.
Vuelvo a inundar mis pensamientos con su sonrisa...
Ella es el mismo milagro de ternura y egoísmo, triste y feliz, eterno y pasajero.
Si logro salir de aquí para mañana, llamaré a Larry y confirmaré nuestra cita de mañana y allí, será allí después de nuestra cita que la libere, que la deje ir. No puedo creer que tan solo en una semana mi vida haya cambiado de esa forma, ya veré como hago para alejarla de mi en las pocas semanas que estará en la preparatoria.
No puedo con tantos secretos y mucho menos con tanto rencor. Aún no he podido perdonar, todavía no puedo perdonarme a mi mismo. Mi pasado vuelve a atormentarme. No puedo borrarlo, aún no puedo recordarlo sin sentir odio y tristeza.
Nunca puedes planear el futuro a través del pasado.
Tenía que reconciliarme conmigo mismo antes de plantearme la idea de querer a alguien más. Pero con ella eso era imposible, me hacía sentir que realmente valgo la pena, que realmente alguien quiere lo mejor para mi, que no soy un problema para alguien y mucho menos una carga, que disfruta de mi compañía, sin preocupaciones. Que podía ser feliz, sin importar quien fui, porque lo importante es quien soy y quien puedo ser.
Savannah había venido para hacerme sentir en el cielo... y para destruirme también.
Cuando estoy llegando a lo mas profundo de mis pensamientos escucho el chirrido de la puerta.
ESTÁS LEYENDO
Perfectamente Imperfectos
Teen FictionA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
