Mi relación con Sebastián iba más que bien, por fin tenía a los 15 chicos de mi lista y Emma solo consiguió 10. Teníamos 25 chicos en total y estábamos más que contentas, nuestra graduación iba a ser cinco días antes que la de los chicos de Culumbus, estaríamos presentes el día de su graduación para dar a conocer nuestro propósito y los afortunados.
Los quince días en Brooklyn pasaron demasiado rápido, en cuestiones de minutos Sebas les hizo saber a la escuela entera que éramos novios. Ambos teníamos vigilancia y seguridad demás, las amenazas no fueron aumentando, pero las pocos que nos llegaron fueron lo suficientemente atemorizantes para que papá se hiciera cargo, alguien sabía de nuestros pasos así que nuestros amigos y allegados era investigados sin ellos darse cuenta.
¿Cuántos enemigos teníamos?
¿Qué fue lo que hicimos para que nuestra felicidad les causara tanto odio?
No recuerdo haber conservado u hecho enemigos de esa forma.
Era nuestro último día en la preparatoria y los chicos nos habían organizado una despedida sorpresa.
Al final del día, Emma se fue con Nat, que por cierto, eran novios desde hace una semana, y Sebas y yo nos fuimos a su departamento.
Al llegar a su edificio, había un gran alboroto en la entrada. Sebas se tensó al ver a Lizzy discutir con el encargado de condominio.
—¿Qué pasa mamá? —Sebas ni siquiera la saludó.
—¡Si tu estas metido en tus mierdas, pues déjame decirte que puedes arrastrar a tu madre si quieres pero a mí no mal nacido! —dijo un hombre el cual no sabía aún su nombre.
—¿Quién es él? —pregunté.
—Jamás ¿Qué pasa? —Sebas me ignoro, al igual que al tipo.
Lizzy estaba con los ojos llorosos, y tenía a la cara empapada de lágrimas.
—Nos están despojando del departamento hijo —dijo entre sollozos, hipando y llevando una de sus manos a su boca.
—¿Qué? ¿Por qué? —pregunté, otra vez.
—Freddy dice que le llegó una amenaza, te nombra a ti y me dijo que si le llegaba a pasar algo será tu culpa, está asustado y lo entiendo —Tayler se acercó a nosotros para escuchar mejor—, no sé qué pasa Sebas pero debemos irnos.
Terminó de hablar Lizzy.
—Solo que —continuo ella asustada—, no tenemos a donde ir hijo—. Terminó llorando.
Tayler se fue con Freddy para que le mostrara la amenaza y Sebas estaba entrando en una crisis, como una de las mías. Quería reírme, porque aún no se daba cuenta que estaba a su lado y que claro que tenía a donde ir.
Lizzy y Sebas estaban tan concentrados en desesperarse que no se dieron cuenta cuando le dije a James, el otro guardaespaldas que se fuera a acomodar mi pent house para la familia Parker y que hablara con Seamour, el abogado de la familia para que hiciera el traspaso del lujoso apartamento.
Todo estaría listo en un par de horas.
Me acerqué a ellos cautelosamente.
—Pueden decirle al tipo que está cargando sus cosas que los lleve a un centro de donación o algo, porque eso no servirá de mucho. —Dije divertida.
—Savannah, no sé qué idea se te habrá pasado por la cabeza y puede que ya hayas hecho algo y no te convenza de lo contrario —dijo Sebas jadeando, sinceramente estaba controlando toda su ira—, pero Ángel, no te preocupes es decir está bien, veremos que hacemos.
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Perfectamente Imperfectos
Novela JuvenilA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
