Las sabanas manchadas de sangre las puse en una cesta, ella seguía durmiendo plácidamente, se veía tan hermosa así.
Me bañé y busqué en closet ropa que me habían comprado, aún tenía muchas cosas que preguntarle a Savannah, y darle las gracias.
Me puse unos bóxer Calvin Klein, como no. Unos pantalones Levis y una camisa Polo de Ralph Lauren.
Vaya, no sabía que decir al respecto.
No podía dejar de pensar en lo que había pasado, no podía sacar sus gemidos de mi cabeza, no podía concentrarme en otra cosa que no fuera mi nombre en su voz gritando de placer.
No podía dejar de pensar en lo que estaba por suceder.
Saqué de mi mochila un libro que estaba leyendo, había devorado cientos de libros, me encantan. Por lo que seguí leyendo la Divina Comedia de Dante. Ya iba más allá de la mitad y ya era más tarde de medio día cuando escuché un quejido al otro lado de la habitación. Mierda se había despertado.
No seas cobarde Sebastián.
Dejé el libro en una de las mesitas y fui hacia donde estaba. Lucia hermosa, estaba despeinada y se cubría con las sabanas, tenías las piernas abiertas y las rodillas arriba dejando parte de su muslo izquierdo al descubierto. Tuve que contenerme para no lanzarme encima de ella y hacerla mía otra vez.
—Hola —eso fue lo único que se me paso por la cabeza.
—Hola —respondió de vuelta.
—Duermes demasiado Savannah —dije gracioso.
—Eso me pasa solo cuando me la paso haciendo cosas en la noche y parte de la madrugada —me dijo divertida. Quise reírme pero solo pude levantar las cejas irónicamente.
Ya, había comenzado. La había cagado.
Me levanté, no quería ver su rostro. Ya me sentía mal.
—Vale. Está bien —dijo molesta.
Se levantó y me pasó por un lado para ir al baño.
Maldita sea.
— ¿Qué se supone que haga? —grité— ¿Qué quieres que te diga Savannah? Lo siento sí, pero no sé ser de otra forma así que si esperas algo más de mi...
No podía, no podía continuar.
—Tranquilo —dijo sin mirarme, mierda—. No pasa nada. No te estoy pidiendo nada Sebastián. Sabía que esto pasaría —se volteó a verme—, déjalo ya, sé que solo soy una de tu lista, un capricho y ya yo te di lo que querías. Olvídalo que ya yo lo olvidé.
Eso fue un golpe bajo, me dolió.
—Savi no, yo... — ¿Qué podía decirle? Nada.
—No estas escuchándome acaso, te dije que lo olvidaras —sentenció y así se fue al baño.
***
Salió dos horas después, no sabía qué hacer, había intentado leer, no podía, había llamado a mama, le había escrito a Nat e incluso intente ver televisión, no podía. No podía sacar su cara de decepción de mi mente.
Quería llorar, pero desde hace tiempo he dejado de hacerlo.
No me dirigía la palabra, ni siquiera me miró cuando salió del baño. Tenía un sweater y un mono.
Estaba cubierta, Había sido peor de lo que pensé. Sin mirarme se sirvió una taza de té.
— ¿Quieres? —me ofreció. Su voz era un susurró.
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Perfectamente Imperfectos
Teen FictionA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
