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Savannah
Hoy era la fiesta de Nat. Tenía el regalo y el atuendo de la noche listo. Hoy, pasaría toda la noche con mi amor. Hoy pasaría todo el día con Dustin. Es que, la felicidad nunca está completa, maldición.
Las citas quedaron postuladas desde las 9:00 am hasta las 5:00 pm.
La vida juega en mi contra.
Yo no quería salir, y mucho menos con él. No me gustó la idea de que la mitad de la cita se haría lo que yo quisiera y la otra mitad estaba a su merced. Lo bueno es que a Dustin le gusta el paintball y yo quería matar a alguien. Le caería a tiros, de pinturas pero le caería a tiros.
Si no se me fuese ocurrido esa idea, hubiera apostado toda la fortuna de Spencer, de que a mi cita fuera comprado exclusivamente una pijama de ositos. Pero no. Así que me puse lo mas cómoda posible. Unos shorts y una camiseta deportiva Adidas, zapatillas deportivas. Una coleta alta que dejaba caer mis ondas naturales y una cinta elástica, también deportiva que no dejaba escapar ninguno de mis mechones inquietos. Y por supuesto toda de negro.
Baje y pude oír su voz grave en el corredor.
—Hola —traté de sonreír.
—Hola princesa —le di un beso a papá, y luego me acerque a él. Sé que me odiaré de por vida por lo que estaba a punto de hacer.
—Hola Dustin —mi voz claramente con fingida emoción, le demostró que no me gustaba la idea de estar con él. Luego de eso, me incliné y le di un beso en la mejilla.
Decidimos tomar el desayuno en casa. Agradecí que papá y Sam nos acompañaran.
—Papi ¿Dónde está Tayler? —no lo había visto desde la subasta y eso ya se me hacía extraño.
—Pues... —papá abrió la boca pero la volvió a cerrar, miró a Sam y luego hacia los lados—. Pues en realidad no sé.
—¿Quién irá conmigo entonces? —yo no quería sonar alarmada, pero fallé.
—Paul, le diré a Paul que te acompañe.
Iríamos en el auto de Dustin pero por supuesto Paul tendría no solo dos, sino cuatro ojos en mí. Y por primera vez no me molestaba tener a un guardaespaldas siempre conmigo.
—Savannah —su tacto y su voz produjo algo en mí que no sabía si describir como asombro, náuseas o molestia.
—Mira Dustin...
—No, es que, yo estoy aquí por una sola razón. Yo te amo y es tiempo de que te enteres de toda la verdad. He vuelto solo para que me perdones —se acercó a mí—. Para que quede claro que nunca he dejado de quererte...
—Dustin —lo detuve—, tienes veintiséis. Ya basta.
—Veintisiete en realidad. Y tu estas a punto de cumplir los diecinueve. Savannah solo escúchame por favor...
—No, Savannah nada. Nunca hubo un nosotros y yo no tengo nada que perdonarte. Te perdoné en el mismo momento en que lo hiciste ¿O cómo crees que me he permitido estar bien Dustin? No sé de qué verdad hablas, tampoco sé si me interesa, solo no hablemos del tema porque te juro que soy capaz de devolverte tu dinero. No se trata ni de ti, ni de mí. Se trata del dinero que diste para esos niños solo por una tarde conmigo...
—Savannah —ahora era el quien me interrumpía—. Debes de saber lo que pasó ese día, y es tiempo de que lo sepas —su tono de voz no me gustó. Sonaba molesto, como si me estuviera dando una orden.
—Mira Dustin, como me llegues a tocar una sola hebra de cabello te juro que yo misma te descuartizo. Así que si yo fuera tu mejor no inten... —mi teléfono vibro. Era un número desconocido entonces dude si atender.
—Hola...
—Disfruta todo el día de hoy —una voz insípida y tenebrosa, difícil de descubrir de quien se trataba me respondió—. Dile a Sam que la amas, carga a Swayer, abraza a tu padre. Vuelve a acostarte con Sebastián... puede que hoy será la última vez... mi Ángel...
—Hola ¿Quién habla? —mi voz sonó amortiguada por el temor, escondiendo un sollozo de angustia.
Pero ya habían colgado, voltee a mirar a Dustin quien había guardado su teléfono rápidamente.
—¿Todo en orden? —preguntó.
—Si —lo miré con recelo—. Todo bien.
Y al subir al auto, volvió mi dolor en el apéndice, un dolor que desde hace semanas, he estado ignorando.
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Perfectamente Imperfectos
Novela JuvenilA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
