Estaba acostumbrada a perderlo todo, a alejarme de los momentos más preciados, de ver como un reflejo los lugares más hermosos. Había aprendido por las malas, a no encariñarme. Había aprendido que no es fácil recordarlo todo, y que el secreto estaba en saber qué era lo que se debía olvidar.
Lo que yo llamaba inestabilidad, puedo decir que era ese el sinónimo que le daba a mi infelicidad. La situación en la que vivía era una controversia. No tenía nada en medio de todo. Conocer, viajar y aprender son cosas fundamentales de la vida, pero mi ritmo de vida no era normal.
Hasta hace unos meses, hasta hace poco que mi padre ha decidido quedarse en un solo lugar, y ha escogido Manhattan, New York, la capital del mundo. Estaba de acuerdo, estaba bien con eso. La arquitectura, la historia, la modernidad, el cambio que ofrece la ciudad. New York es ese lugar con aire innovador, esa promesa de nuevas oportunidades, y me encantaba.
Estaba acostumbrada a perderlo todo, sí. Pero nunca a sentirme derrotada. Y era así como me sentía exactamente. Merecía una explicación, necesitaba saber por qué me mintió, por qué fingió todo esto, la cita, el apodo, el hecho de que inventara que era su "novia", necesitaba saber por qué todo esto para luego dejarme así. ¿Qué ganaba el con todo esto?
«No soy buen mentiroso, pero si un gran actor»
Esa frase resonaba en mi cabeza como un mantra. Y lo odie, lo odie por engañarme de esa forma, por aceptar tan descaradamente que estaba jugando conmigo, por ser tan poco hombre como para irse de ese modo. Acaso se le olvidaba que todavía me faltaban cinco semanas en su preparatoria.
Y caí en cuenta, maldije mentalmente. Tenté mi suerte y estaba a punto de perderla. ¿Cómo se supone que sobreviviré viéndolo veinticinco días más?
Había construido una barrera para resguardar mis sentimientos. Había hecho de mí una chica fuerte y dura, controladora e impulsiva, escondiendo así a la chica tímida y compasiva. Insegura.
Quien no juega con fuego se muere de frío. Y si vas a jugar con fuego procura no quemarte... y yo, yo estaba hecha cenizas.
Puedo acostumbrarme a muchas cosas, menos a la monotonía y a la rutina. Suelo ir rápido en todo porque todo lo que llega a mi vida se va, lo pierdo. Y lo he perdido a él. Aunque tuvo razón en una cosa y es por eso que me siento así «Se puede perder lo que nunca se tuvo, y ese duele mucho más». Tenía razón, estaba en lo cierto.
Salí de la ducha, había tirado la carta junto a las sabanas. Me vestí, escogí unos short de chándal y una franela. Empecé a cambiar mi cuarto, a ordenarlo, a recoger el desastre que habíamos hecho. A distraerme para no pensar. Tocaron la puerta, recién eran las nueve de la mañana.
—Hey, hola princesa —la voz de papá inundó la habitación y vi cómo se asomaba detrás de la puerta.
Se sorprendió al ver el cambio que le había hecho a mi habitación, traía una bandeja en la mano. Me acerqué y lo ayudé.
—Ven déjame ayudarte con eso papi —me acerque y tomé la bandeja dejándola en una mesita que no había visto hasta esa mañana.
—Veo que alguien se paró temprano, y... a limpiar —dijo con el sarcasmo palpable en su voz. Levanté las cejas y le sonreí.
—¿Y Sam? —pregunté, tomando un sorbo del zumo de naranja.
—No vas a saber tú, durmiendo, se la pasa en esa. Me va a tocar duro con Swayer, no sé por qué algo me dice que será más flojo que tú —dijo entrecerrando los ojos, divertido.
—¿Más que yo? Pero no me ves que estoy limpiando —reímos juntos.
Se sentó en la cama y vio su alrededor, fijo su mirada en la basura donde estaban las sábanas, luego vio el juego de sábanas que le había puesto a la cama y me miró. Se recostó en la cama y tomo un cojín. Yo me senté y empecé a comer los huevos revueltos que había hecho Marie.
ESTÁS LEYENDO
Perfectamente Imperfectos
Genç KurguA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
