Capítulo 49 | La llegada y el reencuentro

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Hace un mes el pequeño Swayer llegó a casa. Y hace cinco semanas no sé nada de él. Para mi desgracia y para la dicha de mi pequeño hermano, nació el mismo día que Sebastián.

Mi tortura iba a ser infinita.

Estaba enamorada de mi chiquito, su cabello, igual que el mío y sus ojazos azules me hacían perder la cabeza.

Lo amaba.

Era idéntico a Sam, literalmente, pero no sirve de nada que se parezca a Sam si es un mini Spencer. Su forma hasta de quejarse es idéntica a la de mi padre, Dios.

Remodele mi habitación, había un área exclusivamente para pasarla con mi osito, y ahí estaba yo, con mi chiquito, consintiéndolo, como lo había hecho desde el primer instante que llegó y como lo seguiría haciendo.

—¡Savi, quieres devolverme a mi hijo! —escuché como Sam gritaba desde el pasillo.

—Pero si yo estoy bien con mi hermana, a mí me encanta estar con mi hermanita —le susurré a Swayer dándole un besito.

Vi como la puerta se abría y Sam me sonreía.

—Hija, necesito a mi hijo para que vayas a la sala porque tienes visita —dijo aun en la puerta. Me acomodé mejor y la miré suplicante.

—Y el que vino a visitarme no puede subir, tu tranquila mami yo me... ocupo aquí del asunto. Los Black nos entendemos bien ¿cierto osito? —volví a besarlo, es que estaba para comérselo.

Se acercó a mí y prácticamente me lo arrebató.

—Me quejare con papá —dije levantándome.

—Y él me dará la razón a mí —me dio un besito en la frente y salió de mi habitación.

Me acomodé el cabello y bajé. Era Emma.

—Tres meses, tres meses y nos graduamos y no tengo nada, ni el discurso ni el vestido ni nada —¿Por qué Emma siempre está gritando?

—Vamos a calmarnos quieres, tú lo has dicho faltan doce semanas Emma, Cristo —resopló.

—¿Cómo estás? —me preguntó.

—Pues hace poco borre el vídeo.

—¿No lo habías hecho? Desde que lo vi lo eliminé, Savannah, por Dios.

—Verlo, en el bar, besándose con Maddie, luego yéndose con Camila, y después la otra que no logré ver me lleno de... ¿repugnancia? —rodé los ojos—. Lo que trato de decir Emma, es que el vídeo sirvió para terminar de convencerme que... el tipo nunca me quiso.

—Nat y yo lo estamos intentando de nuevo —dijo avergonzada—, de hecho vamos a salir hoy.

—Lo tuyo con Nat no tiene comparación con lo mío con Sebas. Ustedes si se puedes dar una "segunda oportunidad" —me afinque en la última frase—. Sé que lo pensaste mucho, y Nat siempre te buscó. Yo le dije a Sebas que se fuera y se fue y no supe más nada de él, supongo que tomé una buena decisión. Hablo de que las segundas oportunidades Emma se piensan, tú lo pensaste y accediste porque de cierto modo piensas que vale la pena.

Me sonrió.

—¿Estoy haciendo bien?

—Esa pregunta no me la hagas a mí —tomé su mano y le sonreí.

—¿Lo olvidaste así tan fácil? Lo que quiero decir es que al igual que él ¿lo quisiste poco?

—¿Cómo olvidarlo Emma? Yo a Sebas lo amo.

—Está mal, no sale de casa, fui con Nat a visitarlo y se la pasa estudiando para las pruebas universitarias —sonrió—, si el supiera.

Ambas reímos.

Perfectamente ImperfectosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora