Todos estábamos perplejos, escuchamos a Dustin sin pestañear. Estaba demasiado afligido, pero a la vez decidido de que todo el mundo supiera lo que había ocurrido. Savannah por su parte, entonces me mintió aquel día en el hotel. Ella no era virgen, pero después de lo que había ocurrido años atrás entiendo el hecho de que quisiera borrar esa parte de su vida, aunque hubiera preferido que fuese ella quien me dijera la verdad.
Mire a mi alrededor, Greg, quien se había presentado como el jefe del departamento de seguridad de los Black anotó todo en su laptop, Paul hacia señas y Tayler estaba anonadado, al igual que todos. Miré a Sam, nunca la había visto así, su mirada se tornó culpable, quería decir algo pero no hallaba las palabras adecuadas, porque ella, en el fondo, sabía que eso sería un puñal más para Spencer. El ocultamiento de una verdad, se convierte en una mentira. Y una mentira crea desconfianza.
Mi ira se convirtió en lastima, sé que para nadie, ni para la peor persona del mundo se merece la lastima. Pero Dustin... ese karma con el que le ha tocado vivir estos últimos años ha tenido que ser duro, y regresar y ver que todo ha cambiado, que ya la persona que amas es feliz con otra... mi imaginación me jugó una mala. Imaginarme a Savi con otra persona, me hizo sentir peor de lo que de por sí ya me sentía.
Nadie decía nada, nadie era capaz de decir algo al respecto. El sollozo de Marie, hizo que giráramos a verla. Jud tenía los ojos como platos, al parecer las palabras de Dustin fueron ese interruptor que encendió su cabeza, estaba atando cabos, recordando y negando con su cabeza.
—Señor —habló Marie aterrada—. Señor por favor, yo... yo sé que Hans, el... el no sería...
—Marie, yo te estimo mucho, incluso te creo parte de esta familia. Pero créeme que si Hans tiene que ver con todo esto, y no lo dudo, haré que pague, así que ruega porque mi hija este bien, porque así como velas por tus hijos, yo velo por los míos —Spencer habló de una forma tan fría, tan serio, que dejó claro que no estaba jugando.
¿Pero quién lo juzga?
Hasta podía pensar que Marie y su hija también estaban involucradas en todo esto. Ya no se podía confiar en nadie. Spencer salió de ahí, y lo entendí porque yo también me estaba asfixiando.
—Spen, amor... —Sami estaba desesperada, la forma en como trató a Marie dejo claro que si, en cuestiones de segundos, de horas, la vida misma te puede hacer cambiar.
—No quiero hablar contigo Samantha —absolutamente todos, nos quedamos turbados. La había llamado por su nombre completo—. No quiero hablar con nadie, no quiero que me interrumpan, no quiero que me des explicaciones que, desde hace años tuviste que habérmelas dado. No quiero que te excuses diciéndome que tenías todo bajo control, que no era necesario preocuparme. No quiero que me digas nada, porque tú más que nadie sabes por lo que pasó Savannah. Ahora ya sabemos porqué sus crisis, sus pesadillas. Has sido una buena madre en lo que concierne, y te amo muchísimo porque de no ser así no estuvieras aquí, y entiendo que las personas nos equivocamos, que no somos perfectas. Pero entiéndeme tú a mí, no me pidas en este maldito momento que sea justo. Porque la única justicia que tengo entre ceja y ceja es la que les voy a aplicar a todo aquel que esté detrás del secuestro de mi hija. ¿Entendido?
Y se fue, se fue y nos dejó a todos con la boca abierta. Spencer siempre fue un hombre comprensivo, incondicional, ocurrente y sutil. Pero verlo así, solo nos hizo comprender una sola cosa; él amaba a Sam, la veneraba. Amaba a su hijo, Swayer de por sí, cambió algo en el... pero Savannah, esa niña por quien luchó, siempre seria su talón de Aquiles.
Samantha quedó desconcertada, desolada y con la culpa arremolinándose en su interior. Dustin no hacía más sino disculparse y ofrecer su ayuda. Todos estaban en movimiento, y yo, solo pude observar como todo pasaba en cámara lenta. No me di cuenta cuando llegó mi madre, y mucho cuando estaba llorando en sus brazos. No tenía en cuenta las horas, ni el tiempo. Mi padre entró desconcertado, entonces Spencer salió de su escondite para caer en sus brazos. Luca no decía nada, tampoco reflejaba compasión ni dolor en sus ojos, se limitaba a abrazarlo, y verme y a sonreírme.
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Perfectamente Imperfectos
Ficção AdolescenteA veces no es suficiente teniéndolo todo, a veces la palabra "todo" no abarca lo que realmente queremos. Savannah Black lo sabía, lo tenía claro. Una chica que precedía lo perfecto ¿Cómo termina enamorándose del chico más imperfecto? Lo perfecto est...
